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La presidenta del rellano.

(1)intelligentsia o, en caracteres castellanos, inteliguentsia (del Latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. El término ha sido tomado del ruso интеллигенция (transliterado como intellig(u)éntsiya), o bien del polaco. Los dos, a su vez, derivaron de la palabra francesa intelligence. Al comienzo, el término se aplicó en el contexto de Polonia, Rusia y más tarde, la Unión Soviética, y tuvo un significado más estrecho basado en la autodefinición de una cierta categoría de intelectuales.

domingo, 1 de agosto de 2010

UNA SIMPLE HISTORIA DE AMOR


UNA SIMPLE HISTORIA DE AMOR (Pablo y Magda)


Pablo amaba a Magda.


Se habían conocido por casualidad en la calle cuando ella tropezó llevando aquellos zapatos de tacón alto. Su tobillo se torció y Pablo la ayudó a levantarse y amablemente la llevó a un hospital cercano donde le diagnosticaron una leve torcedura de pronta recuperación. Enseguida hubo un intercambio de miradas que afectó al pequeño Cupido que todos llevamos dentro y el flechazo fue inevitable. Al cabo de unos días ya paseaban juntos y se intercambiaban mensajes vía SMS durante las horas de trabajo. Luego llegaron los apasionados besos a la luz de la luna, las dulces palabras de amor y las sutiles caricias de pasión sin llegar a más por respeto o tal vez por pudor. Sólo deseaban estar el uno al lado del otro en todo momento sin importarles el resto de la humanidad.

Con el tiempo Pablo empezó a proponerle una relación más íntima, pero Magda siempre derivaba la conversación hacia otros derroteros, cosa que exasperaba a Pablo. No obstante su amor hacia ella era tan intenso que lo aceptaba como un mal menor. Pensaba que Magda no era como cualquier chica y que seguramente quería estar convencida de sus sentimientos antes de dar un paso adelante. Tiempo habría para demostrarle que la cosa iba en serio.

Magda era una auténtica belleza, y más a los ojos de Pablo. Su pelo color pajizo, sus ojos azules y sus carnosos labios daban buena fe de ello. De mediana estatura y cuerpo esbelto, con pechos bien contornados y porte elegante, era la chica ideal con la que siempre había soñado. Por su parte, Pablo era un chico de complexión atlética, con un rostro de facciones duras aunque agradables, tez morena y saludable y unos grandes ojos de negro intenso que hechizaban a Magda. Podía decirse que cuando estaban juntos eran el vivo retrato de la pareja perfecta.

La pasión que sentía Pablo por Magda le ocasionaba una excitación difícil de contener y aunque los besos y caricias que le propiciaba eran recibidos por ella con sensual ternura, él ansiaba más. Acariciar su pelo, degustar de su boca y el suave tacto de sus pechos era el néctar de los dioses, más cuando intentaba ir más allá, ella con sutileza le hacía desistir ofreciéndole sus manos y su boca para que él se sintiera en el paraíso hasta llegar al éxtasis final del orgasmo. Luego Pablo insistía con amor en devolverle el regalo, pero ella siempre se negaba con una pícara sonrisa de felicidad en su boca. Parecía como si Magda se sintiera satisfecha sólo con verle a su lado, relajado de nuevo.

Lo que Pablo en un principio interpretaba como un acto de moralidad extrema, se fue convirtiendo en obsesión. No se sentiría nunca completamente dichoso del todo si ella no aceptaba estar en las mismas condiciones de placer, gozando tanto como él, por lo que decidió proponerle una prueba de su amor. Se dijo a sí mismo que fuese cual fuese la decisión de Magda, seguiría siendo su chica. No concebía un mundo sin ella.


Magda amaba a Pablo.


Desde el primer día supo que aquel apuesto joven era el hombre de su vida. Sabía de su infancia, de su trabajo, de sus amores de adolescente. Él se lo había contado todo durante aquellos felices meses en que lo único que le importaba era estar a su lado y le preocupaba que su amor pudiera terminar algún día y de que había muchas posibilidades de que eso ocurriera. No podría resistirlo. Estar lejos de Pablo sería morir en vida y precisamente esa amarga sensación la consumía por dentro cada vez que él le proponía una relación más íntima. Una relación de pareja estable con todas sus consecuencias.

Pablo le había insistido y a pesar de sus reticencias, sabía que aquello sería inevitable. No podía ocultar por más tiempo la pasión que sentía por él y era consciente de que su relación peligraba, aunque también se sentía inmersa en un pozo de dudas pensando si precisamente una vez cumplidos sus deseos, aquello se terminaría con una desilusión que acabaría poniendo fin a todo lo que ahora tenía y que jamás tuvo. La idea la horrorizaba a tal extremo que no la podía dejar dormir por la noche, pero…¿qué otra opción le quedaba?

Al final accedió a sus deseos y para preservar la intimidad, le propuso ir a su casa. Pablo se sentía feliz y excitado. Magda temblaba y se preguntaba si aquello no sería la antesala del final de su relación.

El apartamento de Magda era pequeño, con austera decoración aunque con gusto refinado. Nada más entrar, Pablo empezó a besar a Magda apasionadamente. No podía reprimir su excitación y el mero hecho de saber que por fin Magda se iba a entregar a él en cuerpo y alma, le hacía sentir dichoso. Sin embargo Magda reaccionó de una manera un tanto sorprendente. De forma delicada lo apartó con ambas manos renunciando así a aquellos besos y caricias que tanto le gustaban, al tiempo que lo empujaba en dirección al sofá que presidía aquella estancia, hasta que Pablo no tuvo más remedio que sentarse a la espera de sus misteriosas intenciones.

Magda empezó a quitarse la ropa ante los atónitos ojos de Pablo. Su frágil cuerpo fue adquiriendo forma a medida que las prendas iban cayendo al suelo, hasta que no quedó absolutamente nada por quitar, quedándose desnuda por completo. La suerte estaba echada.


Pablo amaba a Magda.


La desnudez de Magda no hizo más que aumentar su deseo. El amor que sentía era inconmensurable y observando su ruborizado rostro, ahora oculto por ambas manos, pensó que su amada se lo estaba pasando mal.

Se levantó del sofá y se dirigió hacia ella. Magda seguía temblando.

Pablo no dijo nada, pero sus manos hablaron por él. Delicadamente acercó su rostro al de Magda que estaba llorando y empezó a besarle las lágrimas que le caían abundantemente por sus mejillas. Luego le besó los labios y el cuello mientras acariciaba sus hombros hasta bajar a aquellos pechos que tantas sensaciones de pasión le proporcionaban. Magda seguía temblando, aunque el miedo empezara a diluirse para transformarse en excitación. Deseaba con todas sus fuerzas que aquello no terminara nunca, sin embargo Pablo siguió convencido de que aquello era la antesala de su futura felicidad. La quería incondicionalmente y aquel era el mejor momento para demostrárselo.

Siguió descendiendo por su cuerpo y depositando sus ardientes besos en vientre, ombligo y caderas hasta situarse frente al tan ansiado sexo de su amada que le había sido vetado hasta aquel momento.

Sólo aquel pequeño apartamento fue testigo del amor que se desprendía de aquella hermosa pareja. Pablo había encontrado a la mujer de su vida y nada ni nadie los podría separar nunca. Eso pensaba cuando empezó a besar delicada, sutil y deliciosamente el pene de Magda.


10 comentarios:

  1. En su momento ya te dije que es un buen relato,especialmente nadie se espera el final.Me encanta ver las dos caras de la moneda, la descripción de los sentimientos desde ambos lados.
    Felicitats Pep.Muy bueno.
    Me gustan tus relatos erótico-románticos porque son suaves y nunca sobrepasan el límite entre lo bonito y lo basto.
    Precioso relato, quiero más.

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  2. Difiero de Anna, me temía el final.
    Es que tanto pudor en la época de los SMS resultaba un poco chocante, o monja o...
    es igual, el amor rompe barreras.

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  3. Ya lo leí!! La verdad es que es un relato muy muy muy bonito. Te has puesto muy bien en la piel de los personajes.

    Shemba.

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  4. Ay,el amor
    Que bonito es el amor
    Me ha encantado,Pep.¿tienes más como este?

    Carmen

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  5. Ayayay!! A mí me ha pasado como a Curri. Yo lo tenía cantado y mientras leía me preguntaba si es porque te conozco o porque el relato es tan recatado, tan fluff (tipo años 50, espero que me entiendas), que algo ha de pasar.
    Está muy bien el juego con los dos puntos de vista y de acuerdo, eso sí, con Anna, de que tienes una forma nada ofensiva, tus relatos para nada son bastos. Alguna vez un poco brutos (el del amante en el armario me dejó muuuu marcada :D) pero entonces te ríes. Bien, bien. Queremoz maz
    ¿Quién va a ser? La teniente

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  6. La primera vez que lo leí, me encantó. Hoy me ha gustado todavía más si cabe. No puedo evitarlo soy una romántica empedernida y me gusta pensar que todavía quedan amores como el que describes.
    Petonets.
    Novembre.

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  7. Ostras, Roser, cuanto me alegro de verte por aquí.
    Muchas gracias.

    Y a las demás también. Me siento muy halagado.
    Digo "las" porqué sois todas chicas.

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  8. Jejeje, tengo que confesar que me lo esperaba Pep, será porque ya leí varios relatos tuyos, eres un genio, me encanta esa vena que le das a tus relatos para llegar a tan sorprendentes giros, un besazo. Nikitta/nicamogos

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  9. Ay! mi Nikitta. Que alegría.
    Cacho beso, guapa.

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  10. Me ha gustado mucho, aunque se preveía el final no sabía cuál sería la reacción de Pablo y me alegra que al final saliera todo bien, así es como debería ser todo el mundo.
    Besetes!!
    Darth

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