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Por parte de la intelligentsia (1) del blog, se comunica que los comentarios off-topic (fuera de tema), las faltas de respeto y los versos ripiosos serán eliminados por no atenerse a las normas de respeto de la comunidad.

La presidenta del rellano.

(1)intelligentsia o, en caracteres castellanos, inteliguentsia (del Latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. El término ha sido tomado del ruso интеллигенция (transliterado como intellig(u)éntsiya), o bien del polaco. Los dos, a su vez, derivaron de la palabra francesa intelligence. Al comienzo, el término se aplicó en el contexto de Polonia, Rusia y más tarde, la Unión Soviética, y tuvo un significado más estrecho basado en la autodefinición de una cierta categoría de intelectuales.

lunes, 31 de enero de 2011

La "MaripOsa y el Capullo"

La MaripÖsa de alas desquebrajadas…sale por fin!! De sü CapullÖ…

Para vÖlar haciä ti…para estar al ladÖ tuyo…

El fin de loS díaS de las lagrimas ha llegadÖ…

Los bëSos que perdí y nÖ dí…se me verán mültiplicadoSs…

Las cariciäs de mi cuërpo deSäprovechadas se fundirän en una sÖla

nÖche de paSiÖn…



6 de Febrero 2009

viernes, 28 de enero de 2011

Ya no está

Pasaba por las calles y las encontraba vacías aunque estaban llenas de gente y llenas de ruidos por todas partes .Nadie lo comprendía, ni él al resto .Sus pensamientos eran diferentes, eran tristes ,eran fríos .No quería a nadie, estaba frío y se ahogaba con las risas de los demás .Ver a otro niño reír le producía un vacio en el alma ,un dolor insoportable, un sinvivir. Tenía que morir, estaba seguro .Sus pies aun pegados en el suelo ,arañando el aliento de la vida que poco a poco se hundía en su camino despegaron haciéndolo volar puente abajo.
La soledad de tu marcha se viste de terciopelo y sigues arrastrando los pies por las losas empolvadas de mis sueños.Dulce niño que brillas como un faro en la tarde violeta de mi recuerdo…  (Recuerdo de Albert F.)

Ambidestra

Tenía 8 añitos, iba a tercero de EGB, ya me habían cambiado de escuela, era mi primer año en la nueva escuela.

El lenguaje no lo llevaba bien, ya que mi caligrafía no era adecuada. Así que un día, en una reunión de mi tutora con mi madre, la profesora le dijo que tenía escritos en los cuales se entendía todo lo que escribía y otros nada. Le enseñó una de mis libretas, y había media página con buena letra y la otra media con una letra ilegible.

Mi madre, le dijo, ¿se ha fijado ud. con que mano escribe?. En casa cuando come, si le cae la cuchara en la derecha pues come con la derecha y sino pues con la izquierda. Cuando se cansa cambia de mano.

La maestra tomó buena nota de las observaciones de mi madre. Al cabo de unos días me llamó a su mesa y me dijo lo siguiente:

- Escribe tú nombre con la mano derecha y después vuelve a escribirlo abajo con la mano izquierda.

Hice lo que ella dijo.

Cuando acabé de hacerlo la profesora preguntó: -¿Cuál de los dos está mejor?

- Él de arriba - contesté.

La profesora, que se llama Gloria, contestó: - A partir de ahora escribe con la derecha, que es con la mano que lo haces mejor.

Ni que decir tiene que lo hice, bueno, con alguna excepción de vez en cuando - ¡ehem! ya se sabe cómo son los niños con estás cosas -, pero es con la mano que escribo hoy en día. No he perdido la habilidad para hacerlo con la otra, pero no tengo la misma rapidez . De hecho hago mejor algunas cosas con la izquierda que con la derecha: cortar, dibujar...etc.

Lo recuerdo con mucho cariño.

jueves, 27 de enero de 2011

Una agonía anunciada


Aquel día acudí al médico, estaba hecho polvo y mis cuerpo casi no respondía.Entré a la sala de espera casi con el pecho a punto de estallar,sudando y temblando como una hoja.La espera para ser recibido por la doctora se hizo larga, por fin entraba y nada más verme me dijo :
-No sé a lo que viene usted, pero tiene la cara de un muerto.
Acto seguido y mientras me tomaba el pulso me preguntaba que tal estaba y yo sin mediar casi palabras le dije un escueto <>, ella sabía que no era así.Salí de la consulta con una baja diagnosticada por la facultativa y un rosario de recetas, una de ellas era la que casi me llevó a la tumba, era un ansiolítico muy fuerte que pasó a comentaros:

Este medicamento que no digo el nombre, lo tenía que tomar siguiendo las instrucciones el médico, pero no tenía altas posibilidades de padecer sus efectos secundarios, que el médico no me advirtió , que yo leí con atención aunque......¿que podía hacer?, yo no era dueño de mi voluntad en ese momento, era presa del pánico y los ataques de ansiedad, me lo tomé por dos días, al tercero ya estaba hospitalizado debido a sus efectos malignos, al menos para mi.

Resultado, un ataque de ictericia producido por no se que yo......pero que puso mi higado como un globo, inflamado y a punto de estallar.Menos mal que yo estaba fuerte de constantes vitales y mi cuerpo reaccionó en una semana, sino llega a ser así el que suscribe estaría en el valle de Josafat criando malvas.

Nunca pude acometer una denuncia contra los médicos que me atendieron, me refiero a la médica de familia que me atendió en origen, los médicos en general se cubren unos a otros.






miércoles, 26 de enero de 2011

El poema fallido

Tenía trece años, iba a séptimo de E.G.B., era buena niña, no armaba nunca jaleo, como ya os había comentado pues era muy tímida. Aquel día, no sé qué pasó por mi cabeza, pero en la escuela pasó esto.

Era por la tarde, el profesor de lengua castellana, Venerando, se llamaba, (y se llama, con ese nombre, como para olvidarlo) nos había mandado aprender una poesía, estábamos de pié rodeando la clase, y el profesor estaba sentado en uno de nuestros bancos. Cada uno iba diciendo una estrofa, cuando llegó a mí, me quedé en blanco, el profesor continuó, a mí me dio rabia (¡jopetas para una vez que estudiaba!), y espeté en alto: - Este tío es un hijo de puta y no me ha dejado hablar.

No lo dije para que me oyera el profesor. El profesor me oyó, vamos que si me oyó. El hombre es alto, de una envergadura considerable, y era y es bastante serio, me hizo el ademán con la mano de que fuera a su mesa. Me dio miedo, pensé, cuando llegue donde está sentado me va a dar un guantazo que me va a tirar al suelo.

He de decir, y marco un inciso en la historia, que al profesor, sólo he visto levantar la mano una vez, y no a mí precisamente, a un chaval de la clase, por alguna cosa que hizo, no le llegó a dar, pero vio la mano muy cerca. Solo hacía dos semanas que había pasado eso con este chaval, cuando yo solté mi burrada.

Llegué a su mesa, y sin levantar la voz dijo: - Repite lo que acabas de decir.

No contesté de palabra. Le dije que no con la cabeza.

Me dijo, todavía más bajito: - Fuera de clase.

Obedecí ipso facto, salí de la clase, y me puse a llorar. Cuando acabaron las clases, el profesor me llevó a su despacho, y repitió lo mismo que me había dicho en clase: -Repite lo que has dicho.

Contesté: -¿Para qué quiere que se lo repita, si Ud. ya lo ha oído?

El profesor: - Elena, es verdad que ya lo he oído, tienes razón. Sabes que por esto te podría expulsar de la Escola, esto es lo último que esperaba de ti, no sé qué te sucede pero son comportamientos que no voy a aguantar, y tú lo sabes y ahora explícame ¿Qué te pasó en clase?

-Me dio rabia, me sé la poesía, pero cuando llegó a mí el turno pues me quedado en blanco, si me la hubiera preguntado desde el principio.

Yo miraba el teléfono de su mesa, si llamaba a mis padres, era niña muerta, porque mis padres que me han aguantado muchas cosas pero las faltas de respeto no, ni una. Y por eso si que me iba a llevar un par de bofetadas en casa.

El profesor que sabía más que nadie, me dijo: - No te preocupes, no voy a llamar a tu casa. Mañana hablamos.

Yo no me atreví a decirlo en casa. Ahora sé que no me hubieran dado un cachete, pero entonces con trece años, pues...

Jamás hablamos al día siguiente.

El profesor no llamó a mi casa. Dejó pasar unas (un par de ellas) semanas, y les mandó una nota a mis padres para que fueran hablar con la tutora, mi madre fue, y la tutora y el profesor hablaron con ella. La bronca de mis padres fue gorda, no me llevé ningún bofetón, ni castigo.

Ni me castigó, ni me expulsó.* Estuvo enfadado conmigo un tiempo. Un día que el profesor lo tenía ya olvidado, fui a su despacho, piqué me acerqué y le dije: Lo siento, perdóneme. Estaba a finales de Séptimo.

Y si me perdonó. Me dio un abrazo y un beso.

Yo de esto último no me acordaba, hace unos meses, lo reencontré, y se lo dije, ¿profe se acuerda Ud. de mí? El día del poema fallido, mire que lo siento. Vene (así es como lo conocemos todos), me lo dijo: -Elena, hostias, que en su día ya te disculpaste.

La última parte de esta historia es un recuerdo suyo no mío*. No veáis si se acordaba, que hartón a reír nos dimos los dos.

El profesor es un gran tipo, no por su tamaño, por lo persona que es. Le hubiera sido fácil, echarme de la Escola, pero como él dice," educo personas, y las personas se equivocan, así se aprende".

A día de hoy, mantengo amistad con él. De estas cosas te acuerdas de por vida. Aprendí mucho aquel día.

¡Gracias profesor!

martes, 25 de enero de 2011

JUVENTUD DIVINO TESORO


Juventud divino tesoro, un tema muy recurrente y cuanto más años cumplimos se incrementa de manera fehaciente.

Aún recuerdo mis 23 años de loca juventud, ufano del mundo que me rodeaba .En aquella época mi ardiente espíritu solo buscaba saciar sus ansias de libertad, aunque mi alma de libra me iba diciendo lo que estaba bien o mal, nací muy equitativo así que no solía cometer muchas tonterías más que las típicas sandeces que soltabas cuando estabas beodo, incluso así nunca me propasé con lo que me rodease.En el tema chavalas si que era tímido, nunca soportaba un "no" al invitarlas a bailar, es por eso que me cortaba mucho.Recuerdo que mi cuadrilla era no muy numerosa, digamos que 4 ó 5 habituales y yo era el único con coche lo cual me daba ciertas dotes para manejar el cotarro a mi antojo si se pasaban de tragos, romper botellas o la gamberrada que fuese.No solíamos pasarnos con el alcohol , pero si que una tarde noche de invierno y con una mierda del cuatro estuvimos buscando mi coche durante 2 horas y a eso de una de la madrugada nos topamos con el coche previo tropezón fortuito, no sé si el coche me llamaba y le tuve que "cabezear" para que se diera cuenta que le había visto ja ja ja, menudo coscorrón que me dí contra la puerta.
¡Pero! como todo va ocurriendo en esta bendita vida, llama a la puerta ese ser maravilloso que es la mujer.La conocía de niño pero no sé como nunca la presté atención o mi timidez me impedía verla, el caso es que me la presentó un amigo común (más bien se presentó ella) y desde entonces esa loca juventud donde te comes el mundo llegó a su fin, seguía siendo joven pero esa mujer me dio ese punto de inflexión que necesitaba para ser un joven dichoso.Ese joven marchoso, tímido, algo gamberro y sobre todo muy buena gente iba a sentar la cabeza

Rencor Sangriento(Canción)


Quiero tener tu amistad y confianza
Para ser tu judas en la ultima cena
Para ti, despojo ya no hay esperanza
Seré tu mayor condena.

Vas a llorar y sufrir como nunca
Suplicar hasta que ya no tengas aire
Cuchillo desde la garganta hasta la nuca
No podrás pedirme que pare

Sufre mi rencor sangriento
La muerte es mi única creencia
Disfrutaré con tu sufrimiento
Eres un juguete para mi demencia

El olor a sangre impregna el ambiente
Liquido rojo desde el baño al comedor
Despues de matarte, iré a por tu gente
Errado estas, no soy presa, soy cazador

Te equivocaste mucho conmigo
Nunca liberes todo mi mal
No intentes ser mi enemigo
Por que puede ser tu final.

Sufre mi rencor sangriento
La muerte es mi única creencia
Disfrutaré con tu sufrimiento
Eres un juguete para mi demencia.

sábado, 22 de enero de 2011

"Ara que tinc vint anys"


Ahora que tengo veinte años, ahora que aún tengo fuerza, que no tengo el alma muerta y siento el hervor de la sangre es un buen momento para reflexionar sobre mi historia y tener en cuenta mis errores.

Desde chiquitito siempre he tenido casi todo lo que he querido y he sido un niño bastante mimado. Me pasé toda mi infancia enganchado a las consolas y siempre pegado delante de la caja tonta, eso me apartó bastante del mundo real.

Conforme fui creciendo salía más a la calle con mis amigos y recuerdo que cada día era una aventura, un simple palo a ojos de una mente fría adulta es simplemente eso, un palo, pero para un chiquillo como yo era cualquier cosa que nuestra imaginación quisiera que fuese. Era feliz explorando los bosques de mi pueblo, haciendo el cabra con la bici o esas partidas con los amigos a la Playstation.

Como casi a todos, me llegó la adolescencia y con ello la gilipollez, prefería ser el payaso de la clase a tener unos buenos estudios, pero me daba igual, tenia todo lo que quería y ya no me hacia falta nada más.

Por desgracia estuve 3 años enganchado a un juego llamado World of Warcraft, antes de salir con mis amigos que me venían a buscar, prefería estar metido en mi habitación enfrente de ese ordenador.
Perdí unos estudios, unos pocos amigos y casi una pareja por los videojuegos y por estar en mi mundo de fantasía donde todo era genial. Cuando me quise dar cuenta de que no podía seguir así y que tenía que cambiar, ya era demasiado tarde.

Era como si hubiera despertado de un sueño, me encontré completamente solo, sin un futuro laboral y con una herida en el alma.
Pasé la peor temporada de mi vida, era increíble de como tener todo, ahora no tenia nada, dejé escapar a mi mejor amiga (cosa que nunca me perdonaré) a mi novia, había enviado a la mierda a colegas, no tenía ningún plan para el futuro y el divorcio de mis padres no me estaba ayudando a recuperarme, las pocas fuerzas que tenía las usaba para que mi hermana no sufriera tanto con la separación.

Hasta que me cansé, he pasado esto por que tenía que pasar y tenía que salir adelante, busqué apoyo en bastante gente (Carmen, Lolilla y Anna, gracias) y empecé a recuperar gente en mi vida, no pude recuperar a tantas como me hubiera gustado pero entiendo el dolor que les hice.

He dejado de estar todo el día en las consolas, no veo, ni quiero, ver la TV, hago deporte, he retomado la lectura y la escritura, estoy haciendo un curso de cocina, tengo mis cervezas (que no falten), mi querida música, mis conciertos y mis auténticos amigos y puedo decir con orgullo que vuelvo a ser feliz y pienso seguir adelante, que aunque lo que he explicado es una pequeña porción por lo que he pasado esto no es un motivo para hundirse, hay gente que lo está pasando peor y yo, por lo menos, puedo quejarme.

viernes, 21 de enero de 2011

PREÁMBULO



Hace días que le estoy dando vueltas y por fin me he decidido a contarlo todo. No es que me quiera esconder de nada, pero lo sucedido ha cambiado mi vida por completo. Todo empezó aquella mañana de aquel maldito abril, en que coincidí con mi viejo amigo Miquel y decidimos tomarnos juntos una copa en un bar cercano a la empresa donde estaba trabajando, mientras hacía un pequeño paréntesis.

El hecho de que me contara su historia no me sorprendió, dada la circunstancia de que lo conocía desde hacía mucho tiempo y sabía de sus indecorosas aficiones. Miquel era el típico Don Juan que a pesar de estar casado con una magnífica mujer, parecía que en su vida no hubiera otra meta que la de conquistar a todas las mujeres atractivas que se le cruzaran en su camino, con la única finalidad de llevárselas a la cama. Me caía bien, pero cuando empezaba a jactarse de sus conquistas, en vez de darme envidia, lo que conseguía era cuestionarme si en su empeño no se escondía algún trauma o complejo.

Nuestra última conversación, o quizá debiera decir monólogo ya que no paró de hablar sin que yo pudiera objetarle nada, derivó inevitablemente hacia su reciente aventura amorosa.

-. Tío, me estoy agenciando a una casada que está de muerte. Lo más curioso del caso es que según dice, la complazco más yo que su marido a pesar de ser mucho más joven. Se ve que a la pava le va la marcha y las cosas que le hago no las consigue de su pareja. Ayer mismo la dí por detrás. Parece que eso le gusta pero el cornudo del marido no se lo hace y bla, bla, bla…

Seguí escuchando sus bravuconadas sin inmutarme ni molestarme en cuestionar cuanto de verdad había en su relato, hasta que llegó a su desenlace final.

-. …y va la tía y me dice que todo lo escribe en su diario personal. Anda que como lo encuentre el cabrito, menuda la que se va a liar.

-. ¿Me estás diciendo que escribe sus infidelidades en un diario íntimo? – Le pregunté sorprendido.

-. Pues sí. Hasta me lo enseñó y todo. Naturalmente no pone mi nombre, pero parece un libro” porno” con todo lujo de detalles. El otro día la dejé agotada y mientras dormía le eché un vistazo. Algo de lo que leí, decía más a menos eso:

Por fin he conocido a la persona adecuada para mi preámbulo. Es curioso que después de tantos años de casada no me diera cuenta de lo que me satisface en realidad. Puede que tenga algo de masoquista, no lo sé, pero si sé que según que prácticas sexuales un poco dolorosas me causan mayor placer que las convencionales. Naturalmente lo he ido descubriendo poco a poco gracias a mis recientes relaciones con ese pedazo de carne que tiene mi anónimo amante, que no mi amor verdadero con el que deseo saciar mi verdadera fantasía. Tendré que ir pensando en el divorcio.”

-. Vamos a ver…- Exclamé dubitativo – ¿Me estás diciendo que tú te la tiras, pero que en realidad ama a otra persona y que ésta no es su marido?

-. Bueno, según parece es así. A mi eso no me importa. Yo lo único que quiero y según parece Claudia también, es simplemente follar.

Aunque la conversación me empezaba a asquear, no pude evitar sentirme sorprendido cuando pronunció aquel nombre. Yo conocía a una Claudia y esperaba que no fuera la misma persona.

-. ¿Cómo es esa chica? ¿No tendrá por casualidad un caballito de mar tatuado en la base de la nuca? – Le pregunté con el alma en vilo.

-. Pues sí... ¿No me digas que la conoces? – Contestó sorprendido.

Naturalmente que la conocía y enseguida me asaltó una especie de amargor en la boca que provocó mi súbita puesta en pie de la silla del bar y mi marcha de allí sin despedirme de mi amigo. Ni siquiera tuve tiempo de ver la cara de sorpresa, ni de responder a su pregunta acerca de lo que me sucedía.

Puse el coche en marcha de inmediato, mientras meditaba sobre las cosas que me había contado con anterioridad mi esposa refiriéndose a su inseparable amiga. Mis sospechas me asustaban mientras me dirigía a mi casa en una hora en que yo tenía que volver a mi trabajo y mi mujer debía de estar tomando el té en su compañía.

Aparqué detrás del vehículo cuyo dueño ya conocía y me dirigí a la puerta de entrada con sigilo, procurando no hacer ruido al abrirla.

Pude oír perfectamente los gemidos provinentes de la habitación y con el alma en un puño, deseando que mi sospecha fuese infundada, abrí la puerta de golpe.

Lo que vieron mis atónitos ojos aun ahora lo tengo grabado en mi mente y no creo que pueda olvidarlo jamás.

Claudia con los ojos cerrados y el rostro desencajado, emitía lastimosos lamentos de dolor, al tiempo que en la cara de mi esposa se describía una mueca de intensa lujuria mientras tenía su mano derecha hundida hasta la muñeca en el esfínter de su amiga.

martes, 18 de enero de 2011

ANECDOTAS EN EL AUTOBÚS


El mundo es realmente curioso, bajo el prisma de el tiempo que paso trabajando en el bus.



Tengo anécdotas a millares para contar pero sería muy largo de contar, la gente dentro de este medio de transporte es muchas veces egoísta, mal educada y muy poco simpática.

Por lo general mi jornada dura no menos de 8 horas, hay que tener en cuenta que la peculiaridad de un transporte se escapa a un horario exacto.

Recuerdo una vez que entró una señora toda cachonda y simpática;subió con unos ánimos inusitados y me dijo que iba al baile de la plaza Levante.Allí los Sábados de la época estival se celebra un baile para la 3ª edad en plan kiosco de músicos y mucha animación.El caso es que la señora subió, me pago su viaje y hasta ahí llegó la situación.

Luego de pasar unas horas de mi jornada, a eso de las 21:30 que es cuando finaliza el baile , se hace una cola en la parada del bus y en esto que veo a la señora en cuestión.

De repente se pone delante del bus a bailar muy animada, me mira ...yo sentado en mi puesto, yo pasando de ella por que después de horas de conducción no estoy para faraláis.Como vio que pasé de ella,se decide a subir de regreso a su casa y me indica si le puedo inclinar el bus que está muy cansada y le duele una pierna .

No veas que ganas de reír me entraron, useasé...la muy ....ahora está cansada y quiere subir al bus cual invalida...¡un jamón! pensé, si ha estado toda la tarde de farra bailona y ahora está como está, ¡que se vaya a vacilar a otro lado!.

lunes, 17 de enero de 2011

EXPERIENCIA SEXUAL PRIMERIZA "I"


EXPERIENCIA SEXUAL PRIMERIZA (I)

De jóvenes todos cometemos locuras, especialmente el lo que al sexo se refiere y pocos somos lo realmente sinceros a la hora de contar nuestras experiencias frustradas. Las primerizas, raramente salen bien y la que os quiero narrar no fue una excepción.

Éramos tres amigos que debíamos rondar los 16 años y nuestra testosterona nos salía por la orejas a borbotones. Esa peculiaridad no era en absoluto propiedad nuestra, pues también por parte del sexo femenino existían “algunas” chicas que, o bien liberales o bien calientabraguetas, deseaban bajo riesgo de perder su imagen de moral intachable, experimentar nuevas sensaciones. No había muchas que mostraran esa imagen abiertamente y las pocas que lo hacían, tenían muy mala reputación.

La “Morena” era una chica algo mayor que nosotros en todos los aspectos. Era guapa y de rostro tostado, motivo por el cual ostentaba ese mote. No era así el resto de ella. Más alta y más gruesa de lo normal, su actitud era siempre descarada, maleducada y provocadoramente escandalosa, por lo que tenía la fama de acostarse con quién más le hacía la rosca. Ignoro si eso era cierto o no, pero la cuestión fue que entre los tres decidimos que nos la agenciaríamos de una manera u otra, de la misma manera que otros alardeaban de haberlo hecho.

Un sábado por la noche pusimos en marcha nuestro plan, que no era otro que el de llevárnosla al catre entre los tres. Nos reunimos en el bar de costumbre y allí estaba con sus maneras fuera de lo que podríamos llamar moralmente normales, dejándose meter mano por cualquiera de los parroquianos, entre bromas y risas histéricas. Sus carcajadas siempre hacían acto de presencia ante cualquier insinuación por muy indecente que esta fuera. Miguel, el más lanzado de los tres, fue el encargado de convencerla para que se sentase con nosotros y de invitarla al primer cubata, cosa que aceptó de inmediato. A ese le sucedieron varios más hasta que estuvo lo suficientemente ebria como para desinhibirse por completo y así estar a tono para nuestro morboso propósito o eso al menos era lo que creíamos.

Por aquel entonces, en los fines de semana mis padres salían con otras parejas amigas a cenar en algún que otro restaurante y regresaban bastante más tarde de lo habitual, por lo que disponía de varias horas para que nuestra aventura sexual se realizara en mi casa sin sorpresas desagradables de por medio. Además, mi habitación juvenil de paredes cubiertas de pósters, era grande y poseía un buen equipo de música para el ambiente adecuado y también un surtido mueble bar para las ocasiones propicias que hasta el momento nunca habían llegado. A la hora prevista ya estábamos los cuatro dispuestos al desmadre. Ella con claros síntomas de embriaguez y nosotros visiblemente excitados.

Después de innumerables magreos, bromas indecentes y otro cubata más a añadir a los que ya llevaba ella encima, pasó el primero de los percances. Entre risas, Juan, el más joven de nosotros y también el más primerizo, fogosamente la tendió en mi cama. Accidentalmente a ella se le cayó el vaso en el suelo, rompiéndose en mil pedazos. Mientras yo iba a por una fregona y un cubo para limpiar el desastre, Juan ya había empezado a sobarla con tal ímpetu, que no logró controlar una eyaculación precoz siquiera antes de acabar de desnudarla y él de quitarse los calzoncillos. Las risas se sucedieron mientras él se retiraba avergonzado hacia el baño para limpiarse. Cabe decir que quién más se reía era la “Morena”.

Entonces llegó mi turno. No me anduve por las ramas y enseguida me puse encima de ella, empalmado como el campanario de la catedral y sacando de su cubículo dos enormes tetas que como trasatlánticos en un muelle pequeño, abarcaban toda mi vista y los cuales empecé a manosear y besar con gran entusiasmo. En aquel preciso momento me vino a la mente cierta imagen de la película Amarcord de Fellini. Cuando quise pasar a la siguiente acción, me percaté de lo húmeda que estaba. Grave error el mío cuando comprobé horrorizado que la humedad no provenía de la excitación como yo creí entonces, si no de su menstruación, bastante abundante por cierto. Eso me cortó de inmediato las alas, y más al comprobar que tanto mis sábanas como mi mano habían sufrido las consecuencias. Me retiré frustrado con el campanario derrumbado mientras ella seguía riéndose a causa de la situación y de la enorme cantidad de alcohol injerido.

Miguel, el más salido de los tres, puso bien claro que aquella peculiaridad no le importaba en lo más mínimo y ocupó mi lugar sin ningún escrúpulo, besándola en la boca apasionadamente. Eso ocasionó que con la que llevaba encima la chica, le viniera una arcada y le vomitara en la misma boca ocasionándole tal asco que él hizo lo mismo dejándolo todo perdido. Ante tamaño desastre, no pudimos hacer otra cosa que llevarla al baño con la intención de limpiarla y que Miguel hiciera lo mismo. Al no tenerse casi en pie, la tuvimos que llevar a rastras con tanta mala suerte que pisó uno de los cristales del vaso roto con anterioridad, que había quedado camuflado en el suelo, causándole un corte que aunque no muy profundo, sí exageradamente sangriento como para dejar el corredor con un escalofriante reguero.

Ya en el baño, pasamos a acabar de desnudarla del todo, cosa que ni tan siquiera habíamos logrado en la cama y pasar seguidamente a ducharla. Mientras uno la sujetaba para que no se cayera, otro le echaba agua templada. Nos faltaba Miguel que estaba también intentando quitarse toda la porquería de encima en el lavabo, y al ser sólo Juan el que la sostenía, ésta acabó resbalando y en un vano intento de mantenerse en pie, se agarró a la cortina de la ducha arrancándola de cuajo.

Al final logramos medio adecentarla, colocarle una tirita en la herida y lograr que se despejase un poco. Les rogué a mis amigos que se la llevaran de allí, pues mis padres estaban a punto de regresar y así lo hicieron.

El piso olía a vómito, a alcohol y a sexo. Mi cama estaba hecha un desastre y yo ni siquiera sabía dónde buscar sábanas limpias, el corredor estaba lleno de sangre y el cuarto de baño parecía una batalla campal. Cuando se abrió la puerta y aparecieron mis padres, yo quise hacerme invisible pero no fue necesario. Enseguida sonó el teléfono y antes de que mi madre pudiera preguntarme nada, la jodida vecina ya le había informado de todo, pues en casa en vez de paredes parecía que hubiesen láminas de cartón y hasta se podía oír el respirar de unos y otros. Desgraciadamente se me había olvidado ese pequeño detalle.

Estuve un mes sin poder salir de casa, con la fulminante e inquisidora mirada de mi madre acompañándome y la sonrisa burlona mal fingida por debajo de la nariz de mi padre. Cuando por fin pude volver a reunirme con mi peña, regresamos al bar y nada más entrar, la “Morena” y un numeroso grupo de hombres que parecían estar esperándonos, dieron rienda suelta a sus carcajadas humillantes delante de nuestros estupefactos rostros de adolescentes frustrados. A partir de aquel día tuvimos que cambiar de lugar de encuentro.

(Nota)Este relato está basado en hechos verídicos….en parte…o no.

FANTASÍAS DE UN CACHONDO TÍMIDO


Cuando nací debí de ser muy mamón, me refiero a que me gustaba tomar teta, tengo constancia por referencias de mi amatxu.
Al ir creciendo este deseo se fue incrementando, claro está que cambió la manera de desearlo, ahora nacía en mi el deseo de descubrir otras tetas.Pero tenía aún 12 años y esas tetas no llegaban, así que como sería por instinto, doña manuela se aliaba con la revista LIB y pasabamos buenos ratos. Seguí creciendo en años y en ganas, esas protuberancias de mis delirios que no llegan, me gustaban grandes y turgentes, las chavalas de la calle eran por mis lentes fotografiadas con tierno respeto, pero es que el instinto reina en mi testa.
Tardaron algunos años esos pechos en aparecer en mi vida, llegaron sin avisar y que sorpresa más grata.Se quedaron en mi entrorno, pero esa historia si que es para mi curriculum privado.

viernes, 14 de enero de 2011


Bilbao es una ciudad que no tiene par.Es una ciudad que casi tocando el mar no lo necesita, su carácter abierto hace las veces de puerto de mar.Nuestra ría, es la arteria que vertebra la vida de sus habitantes, gente hospitalaria y amable, algo fría a veces por que ya sabemos que el clima condiciona el carácter de un pueblo.

Nací en Bilbao, orgulloso de ello no cambio mi "Botxo" por nada del mundo.Cuando veo otras grandes ciudades siempre me digo:

-Como mi Bilbao nada es igual



Bilbao tuvo un pasado industrial, sus calles, su clima impregnado de humo, ese "txirimiri" casi perpetuo, nada es igual hoy en día.Hoy tenemos una ciudad limpia, bella y moderna, aún recuerda su pasado que nunca ha
de olvidar, los Bilbaínos somos gente que sabemos correr con los tiempos.

TXEMI

domingo, 9 de enero de 2011

EL ORGASMO (Relato erótico)


EL ORGASMO (Relato erótico)

Le pidió que se mostrara pasiva y aceptó.

Completamente desnuda en la cama empezó a sentir el cosquilleo de aquellas manos que, temblorosas, le acariciaban todas las partes erógenas de su cuerpo con suma delicadeza. Era una sensación placentera a la cual no estaba acostumbrada. De las manos, aquel elegante y fornido personaje, pasó a utilizar la lengua que empezó recorriendo el lóbulo de sus orejas, humedeciendo sus sonrosadas mejillas hasta instalarse gentilmente entre sus labios. Quiso abrir la boca para degustarla pero desistió en el momento que él abandonó el lugar para dedicar aquella dulce tarea en otra ubicación. Sutilmente le empezó a lamer el cuello mientras descendía despacio hasta depositarse en sus senos, los cuales iba alternando en breves espacios de tiempo y paladeando con la boca aquellos erguidos pezones a causa de la gran excitación a la que estaban sometidos. A parte, aquellas grandes manos también seguían acariciando sin parar otras zonas con mucho cuidado y evidente excitación.

Lentamente, aquella sensación tan agradable fue bajando por su cuerpo, deteniéndose en el ombligo para pasar después a la acción en su palpitante clítoris que en segundos se irguió duro como un diminuto y amenazante pene. Sus fluidos sexuales hicieron acto de presencia enseguida, a la par que empezó a emitir apagados suspiros de intenso placer. Deseaba fervientemente que aquel hombre la poseyera de inmediato, mas la promesa le impedía cualquier tipo de expresión. Ese era el trato. No podía hablar y mucho menos moverse.

Involuntariamente su cuerpo fue sacudido por pequeñas y placenteras descargas de una especie de corriente eléctrica que hacía aumentar el ritmo de su respiración, al notar cómo aquella lengua se introducía lenta pero inexorablemente en su vagina. Hubiese querido rogarle, suplicarle que completara el tan anhelado acto sexual hasta terminarlo, que la penetrara violentamente y que pusiera de una vez por todas, un final a aquella especie de deliciosa pero también embriagadora tortura que la quemaba por dentro. Sin embargo aquel hombre insistía en su paciente y delicada tarea con entusiasmo, haciendo alguna que otra pausa, para que ella no entrara en el clímax al que sin lugar a dudas acabaría llegando.

En un momento dado, una perla de sudor apareció en su frente, mientras su cuerpo empezó a sentir pequeñas convulsiones que no pudo evitar. Ya no aguantaba más. Estaba a punto de sucumbir al inevitable orgasmo. Sus jadeos aumentaron de ritmo en el mismo momento en que fue penetrada súbitamente y con la facilidad que otorga una buena lubricación natural y sin productos artificiales.

En breves instantes sus cuerpos se unieron piel con piel y cual erupción volcánica, después de unas pocas embestidas, los dos se sintieron transportados hacia una nueva y embriagadora dimensión. El éxtasis fue largo y muy intenso, cosa que hizo incumplir su promesa, mas ahora ya no importaba. El acto había sido consumado con suma satisfacción por ambas partes.

Mientras soportaba el peso de aquel musculoso cuerpo encima de ella, casi inerte, pensó que se sentía llena, exultante de una sensación que no tenía desde hacía mucho tiempo. Aquello fue lo más parecido a la felicidad que sintió en años.

Quedó unos momentos sumida en un sueño placentero del que no quería despertar, sin embargo al poco rato notó cómo había desaparecido aquel peso que la oprimía sin molestarla, y al abrir los ojos, descubrió con cierta tristeza que aquel hombre había desaparecido de la habitación dejándola sola y a oscuras. Mecánicamente su brazo se dirigió hacia la pequeña lámpara, apretó el interruptor y una tenue luz rojiza la devolvió a la realidad. Se levantó con la intención de meterse debajo de la ducha, no sin antes percatarse del dinero que había encima de la mesita de noche, y su mente sufrió un pinchazo de dolor al comprobar que nada había cambiado. Pensó que quizá aquello se repetiría en un futuro próximo y el sentimiento de esperanza mitigó un poco su tristeza. Era la primera vez que tenía un orgasmo satisfactorio desde que ejercía la prostitución.