Comentarios al blog


Por parte de la intelligentsia (1) del blog, se comunica que los comentarios off-topic (fuera de tema), las faltas de respeto y los versos ripiosos serán eliminados por no atenerse a las normas de respeto de la comunidad.

La presidenta del rellano.

(1)intelligentsia o, en caracteres castellanos, inteliguentsia (del Latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. El término ha sido tomado del ruso интеллигенция (transliterado como intellig(u)éntsiya), o bien del polaco. Los dos, a su vez, derivaron de la palabra francesa intelligence. Al comienzo, el término se aplicó en el contexto de Polonia, Rusia y más tarde, la Unión Soviética, y tuvo un significado más estrecho basado en la autodefinición de una cierta categoría de intelectuales.

jueves, 26 de marzo de 2009

SECUENCIAS DE MUERTE


Reunión el el despacho Número 7. 10.30 de la mañana.

_Como bien saben cada día pasan por nuestras manos numerosos casos de asesinato. Mi trabajo consiste en hablar con los acusados , en sacarles de alguna manera lo ocurrido. Algunos confiesan, algunos no. En estos momentos se están trabajando varios casos. Ustedes, como mis ayudantes ,deberán ayudarme a valorar el estado mental de los siete acusados. Se trata de personas totalmente distintas socialmente.
Voy a repartirles los formularios de las declaraciones .


Mujer, 45 años,mal vestida, pelo largo y canoso.Trabaja en una empresa de limpieza.


“Esta mañana he matado a un hombre. Se lo merecía. Sólo soy una mujer indefensa en una ciudad de víboras. Se sentó a mi lado en el metro, cerró los ojos y simuló que dormía. Falso. En tan poco tiempo es imposible. Vamos, si lo sabré yo, que cojo el metro todos los días a las cinco de la mañana para ir al trabajo. Pero no le maté porque fingiera dormirse en el metro: le maté porque deslizó su cabeza casposa hasta apoyarla sobre mi hombro y ahí se quedó. La gente miraba. Observaba en silencio , esperando mi reacción. Querían espectáculo y yo se lo di. Creo que lo que acabo de hacer no es tan grave, a fin de cuentas sólo he matado a un hombre y no a todo el vagón de metro. Aunque eso no hubiera estado de más. Les hubiera matado a todos. Por mirar en silencio mi agravio.”


Varón, 23 años.Bajito y delgado.Trabaja de cajero en un banco.


“No…no….no sabía que hacer. Ella me había pegado muy fuerte con un jarrón, rompiéndolo en mi cabeza. La sangre no me dejaba abrir bien los ojos. Forcejeamos en la cocina y recibí un segundo golpe contundente en la barbilla. Me han dado seis puntos. ¿Lo ve?¿Lo ve? Y ella seguía y seguía, no podía pararla, era grande y tenía mucha fuerza. Pude coger un cuchillo, el primer objeto que encontré hurgando como pude por los cajones para buscar algo con que defenderme. En algún momento, entre la impotencia y la rabia, debí clavarle el cuchillo, pero no soy consciente de ello. Cayó al suelo fulminada. Intenté reanimarla pero fue en vano. Llamé enseguida a la ambulancia y luego a la policía.¿ Qué más podía hacer? ¡¡Fue autodefensa!! ¿Me creen verdad?


Varón, 65 años. Alto y grueso.Vigilante de seguridad jubilado.


“Le maté porque me dijo que vendría sobre las 4,30 y no apareció hasta las 6,45. Eso no se le hace a nadie, y menos a mí, con lo que soy yo para la puntualidad. Jamás he llegado tarde a ningún sitio. He tenido la santa paciencia de esperarlo todo este tiempo .Tenía que asegurarme de que jamás lo volviera a hacer. Y para eso no tuve más remedio que hacer lo que hice. Y no me arrepiento.”


Mujer, 32 años.Bien parecida y arreglada.Trabaja como secretaria de dirección en una multinacional.


“En realidad todo ha sido un accidente. Aquel señor pasó a la hora equivocada y por el lugar menos indicado. Yo no tengo la culpa de vivir en un noveno piso y de tener plantas colgadas en el balcón. Debió saltar algún clavo o algo y se cayó la maceta. En serio. Además, ¿por qué iba yo a querer matar a aquel tipo, si ni siquiera le conocía? Ya les digo, fue un accidente.¿ Que me va a pasar ahora? Oh Dios mío…oh Dios mío…”


Mujer, 21 años.Alta y delgada.Piercings en cejas y tatuajes varios.Estudiante de Derecho


“Vi como me copiaba en uno de los exámenes de acceso. En realidad no lo habría hecho de no ser porque aquella estúpida sí fue admitida y yo no. Es comprensible, yo había estudiado y el examen me fue muy bien. Ella no paró de copiar mis respuestas y por si fuera poco después dijo al tribunal que fui yo quien copié. No me arrepiento.Se lo merecía.”


Varón, 45 años. Alto, rubio y corpulento.En paro.


“Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Quería discutir y yo no. En aquellos momentos me apetecía leer un libro y ella no me dejaba. Que si esto, que si lo otro, que esto que has hecho hoy, que si el niño, que si el trabajo, que si no sé que de la vecina…Y yo solo quería un poquito de silencio. No sé que me pasó. Lo siento, lo siento mucho. No quería, yo no quería hacerlo…”


Mujer, 79 años.Vive en una mansión en las afueras de la ciudad.Escritora jubilada.


"La verdad es que no recuerdo que pasó.
Estamos mi marido y yo en el rellano de la escalera y empezamos a discutir.No lo recuerdo...oh Dios mío.Parece que tengo un lapsus de memória de media hora aproximadamente.Recuerdo estar en el rellano a eso de las 7.Después al momento me encuentro sentada en una silla del comedor con las manos llenas de sangre, pero miro el reloj y son las 7.35.Des del comedor puedo ver a mi marido tumbado en el suelo en un charco de sangre, como si se hubiera caído por las escaleras, ya que su cabeza aún reposa en el primer peldaño.No soy consciente de lo ocurrido y no puedo moverme.Me he quedado inmóvil totalmente.Y pienso que la sirvienta está a punto de llegar.Deseo su llegada para no sentirme sola, para que alguien me abraze y me tranquilice.
Al llegar ella, abre la puerta y suelta un grito, corriendo al mismo tiempo hacia mi marido y mirándome a mi con cara de rabia y señalándome repetidamente con el dedo índice, pero sin mediar palabra.Al momento llama a la ambulancia y a la policía.Me siento tan sola,tan débil, temblorosa.Pero no me salen las lágrimas hasta que llega un policía y me habla.Entonces rompo el llanto.Pero no consigo recordar lo sucedido.Dios mío.¿Fue culpa mía o se cayó él solo? No recuerdo nada en absoluto.Ayúdenme por favor."

_Eso es todo por hoy. Espero que se lo estudien detenidamente y dentro de dos días nos reunimos otra vez. Piensen que el juez estará esperando nuestras opiniones y que posiblemente alguno de ustedes sea llamado a declarar para justificar el estado mental de estas personas. Por supuesto podrán hablar personalmente con cada uno de ellos. Ustedes mismos vayan repartiéndose el trabajo. Muchas gracias y hasta dentro de dos días.
Maria espera un segundo, ven.
Recuerda la cita de esta noche.A las 12 donde te dije.Y trae aquello de lo que hablamos . Hay que resolver el tema de una vez por todas.He quedado con ella delante del supermercado en la calle Sindicato, y no espera que tu también aparezcas.La llevaremos allí donde tu sabes y lo haremos.De esta noche no pasa, no lo quiero alargar más.Ya tengo allí el material,ya sabes de lo que te hablo.
_ Como quieras Doctora.Ya sabes que te dije que te ayudaría a resolver fuera de los juzgados lo que no se resuelva dentro.Hasta las 12 entonces.

jueves, 19 de marzo de 2009

EL VILLANO BLAS


Había una vez un villano llamado Blas. Era un tipo que decía tener dieciséis años aunque aparentaba muchos más, murciano, muy malvado, feo y desagradable, que sólo pensaba en insultar al personal y al que ver contento a alguien le molestaba muchísimo. Y lo que menos aguantaba era que las personas fueran educadas y corteses al hablar, y pidieran las cosas por favor, dijeran "gracias" y "de nada", y sonrieran al decir algo. Blas pensaba que todas esas palabras eran un gasto inútil y no servían para nada, así que dedicó mucho tiempo a inventar una gran máquina de robar palabras amables para destruirlas posteriormente. Con su máquina, planeaba robar todos los "por favor", "gracias" o "de nada" que la gente dijera. Planeaba robar todas las frases simpáticas de la gente convencido de que nadie lo notaría. Planeaba robar todas las palabras en catalán, gallego, euskera o valenciano etc… que encontrara en su camino para acabar de una vez por todas con aquellos idiomas que tanto odiaba. Creía que con su máquina podía dejar a todos los que no hablaran su “ejpañol” mudos eternamente.


Así que cuando encendió su máquina, todo el mundo abría la boca para hablar y todas aquellas palabras que a Blas no le gustaban iban a parar a la gran máquina. Tal y como esperaba, al principio parecía que la gente no necesitaba ser cortés en castellano ni usar más el resto de idiomas de España. El castellano se convirtió en el único idioma hablado. Los insultos, memeces y frases mal sonantes las únicas que se oían y que la máquina no robaba.


Pero al poco tiempo, la gente se empezó a sentir siempre de mal humor, haciendo todas las cosas de mala gana, y todos pensaban que estaban hartos de que los demás fueran siempre con exigencias, así que en unos días todo el mundo se enfadaba y se peleaba por cualquier cosa. Blas estaba terriblemente contento de su éxito. Había logrado una España con un solo idioma y una sola cultura.


Un mes más tarde, un grupo de personas de diferentes partes del territorio español formaron un nuevo partido político llamado DOG (Dominamos al Ogro y Ganamos). Empezaron siendo pocos, pero poco a poco fueron ganando terreno. Para que la máquina no les robara las palabras y poder comunicarse, usaban gestos y escribían en una página web que no estaba censurada por el partido de Blas, el Yahunium Censuratum.


Decidieron reunir a todas las personas del territorio español que fueran cultos y estuvieran de acuerdo en permitir que en el territorio se hablaran todos los idiomas otra vez, y que surgieran de nuevo las culturas maltratadas por el villano Blas.
Se reunieron todos en “Mursia” , al lado del castillo de Blas. Para tener suficiente poder para destrozar la máquina deberían gritar todos al unísono una frase muy especial:” Blas Blasete, a la mierda vas majete”.


Un 9 de Febrero (hoy recordado por el día mundial de DOG) la frase sonó en “Mursia” con tanto poder y fuerza que la máquina se rompió , soltando todas las palabras y letras como si de lluvia se tratase.
A partir de aquél día, Blas se escondió bajo una piedra y no se le ha vuelto a ver más.

miércoles, 18 de marzo de 2009

COMO CONVERTIRSE EN PATAN SIN MORIR EN EL INTENTO


Estoy mirando la explanada del zócalo capitalino, hay un grupo de manifestantes que se oponen a la nueva ley que permite el aborto gratuito en la capital del país. Sentado frente a una taza de café que parecía más animada que Gabriela, intento no bostezar. El silencio es incomodo, creando un ambiente espeso que se podría morder, casi le pido a la mesera que me traiga un dominó, a pesar de que en la cafetería “Terraza” eso no existe. “Estoy embarazada”, fue lo primero que me dijo incluso antes de nos acercáramos a la mesa.

¡Que recepción! Y yo que no traje nada para festejarlo. “Hola, amor. Bienvenida al mundo real”, intenté ser irónico pero ella no estaba para sutilezas. Gaby y yo habíamos terminado casi un mes antes, pero insistió en que nos viéramos cerca de su oficina, bueno, la de su jefe. “¿Qué vamos a hacer?”, respondió a mi beso en la mejilla con frialdad. “Mira, yo sé que es algo que no estaba en tus planes”, manifesté, “pero al menos podrías ser un poco más cálida que mi frigobar”. Me miró con odio. “¿Siempre tienes que ser tan duro?”, reclamó.

No fui yo quien terminó la relación. Gaby pidió tiempo “para replantear la relación”, aunque yo sabía por una amiga en común que ella estaba muy entusiasmada con un chico de su trabajo. “Vale me cae muy bien, pero creo que tú no te mereces esto”, se justificó Rosy para contarme el chisme. Es lo malo de no ser un atento: siempre faltan tarjetas de aniversario y nunca falta un tipo que es más atento que tú y que está más cercano. “Las mujeres necesitamos sentirnos halagadas”, fue algo de lo que pretextó Gaby. Nunca he sido muy romántico, lo siento. Luego comentó algo como “es mejor que nos separemos por un tiempo, para ver si vale la pena seguir con esto”. Para salir conmigo dejó a su novio, así que no me extraño que me hiciera a un lado y se refugiara en otros brazos. Pensé que me había olvidado, hasta que me citó en la “Terraza”. “Es un lugar encantador y la vista es hermosa”, celebró la primera vez que la llevé allí.

Ahora un manto de silencio se extiende entre nosotros. Pido un café y enciendo un cigarrillo. “¿Cómo ves?”, pregunta Gaby. “¿Estás completamente segura?”, interrogo. “No soy estúpida”, se apoya en su mirada más rencorosa, “ya me hice un par de pruebas de embarazo”. La mesera me trae el capuchino y me sonríe con amabilidad. Le respondo igual. “Carajo, ¿tienes que coquetear con esa zorra?”, la misma Gaby de siempre. “Sólo estoy siendo amable”, la aclaración está de más. “Podrías ser amable conmigo y decirme qué chingados vamos a hacer”, se nota harta. Entonces, por las bocinas suena una canción que me encanta: Tarareo el estribillo. Gaby escupe fuego por los ojos.

“Cielo, lamento informarte que se me acabaron las solicitudes para procrear hijos”, señalo con toda calma. Ella hace una mueca de estupefacción. “¿Qué, eso qué?”, luce contrariada. “Si estás embarazada no soy yo a quien deberías convocar a una reunión urgente”, trato de ser claro, “porque hace rato que me hice la vasectomía”. Gaby no lo puede creer. “Pero tienes dos hijos…”, intenta convencerme. “Por eso mismo me operé, porque con dos es suficiente”, detallo, “y también por eso me divorcié, porque mi ex quería otros dos”. Maldito, es lo que leo en su mirada. “¿Entonces por qué siempre usabas condón?”, aún no está convencida. “Porque cuando tú y yo empezamos a andar aún te acostabas con tu ex. Y yo sé con quien me voy a la cama, pero no sé con cuántas se revolcaba él”. Su mirada es fulminante. “Tú no eres humano, no puedes ser así”, suelta con desgano. “De hecho, estoy esperando que venga los compañeros de la nave nodriza por mí”, se me escapa la ironía. “¿Por qué eres así, por qué?”, el coraje apenas la deja hablar. “Eso no importa, es secundario”, trato de sonar tranquilo, “lo relevante ahora es que encuentres al padre de tu hijo”. Sus ojos se hacen extragrandes. “¡Estúpido!”, estoy seguro de que se contiene para no darme un golpe o lanzarme el café a la cara. Se marcha como diva de una pésima película. “Uuuy, tu chica se fue echando lumbre”, es la meserita guapa. Sólo le guiño un ojo. “¿Se te ofrece algo más?”, su tono es más que amable. “Claro, ¿podrías darme tu teléfono?”. Toca mi hombro y suelta un “¡tonto!” de lo más prometedor

lunes, 2 de marzo de 2009

No tengo fuerzas

Pasos renqueantes,
ante vidas sucumbidas,
corazones irreparables,
mentes compungidas.

No tengo fuerzas
para tirar de esos carros,
no me encuentro ánimos
para girar esas desdichas.

He gastado muchas energías
a lo largo de mi vida,
la he gastado casi toda
y me quedan pocas y son mías.

Ya tengo bastante con la mía
de vida,
de desdicha
infeliz y rota.

Pero lucho,
lucho por salir,
salir de este pozo,
este Pozo oscuro y vivir.

¿Seré egoísta?
si, quizás si,
pero no tengo fuerzas
para más desdichas.

Perelleig.