
El suelo temblaba, normal en el planeta FISTRUM, parecía gelatina.
Pensé que para ser mi última misión intergaláctica, no hubiera estado mal acabarla bien. Sin muertes, sin sangre, sin necesidad de escuchar una y otra vez aquella voz que decía: -Toro, torito toro…-.
Detrás de mi dejaba un rastro de sangre, microcircuitos, y elementos de robots varios, los cuales no sabían que eran las leyes de la robótica…seguramente sus creadores se rieron de los terrícolas durante mucho tiempo.
Ahora ya no reirían más, los acababa de eliminar a todos, no quisieron entrar en razones.
Y yo, ya me podía olvidar de su voz.
Ja et pots començar de preparar. Ui! quan la Loli vegi això...
ResponderEliminarJajajaja... Si que da de sli el torito guapo!! jajaja
ResponderEliminarVeo que te ha dado por el Fary.Más que ciencia ficción me da yuyu la idea jejejejeje
ResponderEliminarSí que es verdad, a veces el ruido de las armas es ensordecedor.
ResponderEliminarNo sé si creerme que le sepa mal haber hecho una escabechina. ¡Lo tranquilo que se habrá quedado! LOL.
ResponderEliminar¿Alguien me aclara las leyes de la Robótica? Creo que salen en El hombre bicentenario, ¿nein?
¿Y estás seguro de que ese arma no tiene efectos secundarios para el que la utiliza?
ResponderEliminarEs que yo la veo muy potente,como la bomba nuclear