Tenía 8 añitos, iba a tercero de EGB, ya me habían cambiado de escuela, era mi primer año en la nueva escuela.
El lenguaje no lo llevaba bien, ya que mi caligrafía no era adecuada. Así que un día, en una reunión de mi tutora con mi madre, la profesora le dijo que tenía escritos en los cuales se entendía todo lo que escribía y otros nada. Le enseñó una de mis libretas, y había media página con buena letra y la otra media con una letra ilegible.
Mi madre, le dijo, ¿se ha fijado ud. con que mano escribe?. En casa cuando come, si le cae la cuchara en la derecha pues come con la derecha y sino pues con la izquierda. Cuando se cansa cambia de mano.
La maestra tomó buena nota de las observaciones de mi madre. Al cabo de unos días me llamó a su mesa y me dijo lo siguiente:
- Escribe tú nombre con la mano derecha y después vuelve a escribirlo abajo con la mano izquierda.
Hice lo que ella dijo.
Cuando acabé de hacerlo la profesora preguntó: -¿Cuál de los dos está mejor?
- Él de arriba - contesté.
La profesora, que se llama Gloria, contestó: - A partir de ahora escribe con la derecha, que es con la mano que lo haces mejor.
Ni que decir tiene que lo hice, bueno, con alguna excepción de vez en cuando - ¡ehem! ya se sabe cómo son los niños con estás cosas -, pero es con la mano que escribo hoy en día. No he perdido la habilidad para hacerlo con la otra, pero no tengo la misma rapidez . De hecho hago mejor algunas cosas con la izquierda que con la derecha: cortar, dibujar...etc.
Lo recuerdo con mucho cariño.
El lenguaje no lo llevaba bien, ya que mi caligrafía no era adecuada. Así que un día, en una reunión de mi tutora con mi madre, la profesora le dijo que tenía escritos en los cuales se entendía todo lo que escribía y otros nada. Le enseñó una de mis libretas, y había media página con buena letra y la otra media con una letra ilegible.
Mi madre, le dijo, ¿se ha fijado ud. con que mano escribe?. En casa cuando come, si le cae la cuchara en la derecha pues come con la derecha y sino pues con la izquierda. Cuando se cansa cambia de mano.
La maestra tomó buena nota de las observaciones de mi madre. Al cabo de unos días me llamó a su mesa y me dijo lo siguiente:
- Escribe tú nombre con la mano derecha y después vuelve a escribirlo abajo con la mano izquierda.
Hice lo que ella dijo.
Cuando acabé de hacerlo la profesora preguntó: -¿Cuál de los dos está mejor?
- Él de arriba - contesté.
La profesora, que se llama Gloria, contestó: - A partir de ahora escribe con la derecha, que es con la mano que lo haces mejor.
Ni que decir tiene que lo hice, bueno, con alguna excepción de vez en cuando - ¡ehem! ya se sabe cómo son los niños con estás cosas -, pero es con la mano que escribo hoy en día. No he perdido la habilidad para hacerlo con la otra, pero no tengo la misma rapidez . De hecho hago mejor algunas cosas con la izquierda que con la derecha: cortar, dibujar...etc.
Lo recuerdo con mucho cariño.





