
Pasea sin rumbo, ensimismado, cuando ve que está en un callejón sin salida, oscuro y sucio.
Oye un susurro. Quiere irse pero vuelve a escuchar el susurro: "John, ayúdame".
Se adentra, ¡es una niña!, tiene el rostro borroso, no puede verla bien.
Se acerca más, sigue sin verla. Se restriega los ojos pero la cara sigue siendo un borrón indefinido.
- ¿Te has perdido?.
- John, tienes que ayudarme.
Se acerca a él, tiene unas manos enormes, unas uñas punzantes que se hincan en su pecho. John mira a la niña que sostiene su corazón en alto y cae desplomado.
Este lo escribí antes de aumentar de palabras, así que sólo tiene 100.
ResponderEliminarPues has hecho milagros con tan solo 100 palabras.Me ha gustado mucho.Muy terrorífico y gore jejejeje, con sangre incluida.
ResponderEliminarCuando pase por el callejón que hay cerca de mi casa me acordaré de ti. :P
Se va animando el blog, parece que hemos puesto la sexta marcha .¡Que bien!
¡Angelito! Si la pequeñina necesitaba un corazón, ¿se lo vas a negar? jajajaja (risa perversa)
ResponderEliminarLo has conseguido con 100. ¡Muy bien! Mucho mérito.
La teniente amante de las grandes avenidas... por si acaso.
La madre que parió a la niña...
ResponderEliminarGenial.
Quiero más sangreeee....
Ainsss no me pongáis niños en los micros de terror que me dan muuuuuucho miedo... jo!!! Ya no voy a dormir esta noche...
ResponderEliminarGenial niña!!!
Shemba
Yo digo mi apreciada Vanesa que este relato es digno de premio, da verdadero cangelo.
ResponderEliminarGracias apañaos!
ResponderEliminar¡Muy bueno,Vane!
ResponderEliminarMooooola