Comentarios al blog


Por parte de la intelligentsia (1) del blog, se comunica que los comentarios off-topic (fuera de tema), las faltas de respeto y los versos ripiosos serán eliminados por no atenerse a las normas de respeto de la comunidad.

La presidenta del rellano.

(1)intelligentsia o, en caracteres castellanos, inteliguentsia (del Latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. El término ha sido tomado del ruso интеллигенция (transliterado como intellig(u)éntsiya), o bien del polaco. Los dos, a su vez, derivaron de la palabra francesa intelligence. Al comienzo, el término se aplicó en el contexto de Polonia, Rusia y más tarde, la Unión Soviética, y tuvo un significado más estrecho basado en la autodefinición de una cierta categoría de intelectuales.

sábado, 21 de noviembre de 2009

LA ANALÍTICA

LA ANALÍTICA

Hacía ya más de medio año que lo intentábamos.
Personalmente a mi me daba igual, pero ante la insistencia de mi esposa, accedí a regañadientes para hacerme un análisis de semen y descartar así, que fuera culpa de que mis espermatozoides escasearan o estuvieran demasiado débiles como para fecundarla.
Amablemente la enfermera me hizo pasar a una austera habitación donde cohabitaban un sillón y un pequeño mueble con revistas pornográficas para excitar a la clientela y con ello hacerles más fácil la tarea de la triste masturbación en solitario y sin más aliciente que el de complacer los deseos de los respectivos conyugues.
Antes de despedirse, me entregó un frasco donde debía de verter el producto de mi obligada tarea, frasco que desde un principio se me antojó pequeño dada la cantidad que normalmente expulso en cada orgasmo.
Una vez acomodado en el mencionado sillón, procedí a hojear una de aquellas revistas, la cual efectivamente hizo que surtiera efecto su propósito.
La naturaleza quiso que, sujetando con una mano el bote por debajo de mi erguido pene y a punto de llegar al éxtasis, ocurriera lo que tenía que ocurrir. Mi semen salió disparado llenando las páginas de la revista y ni una sola gota entró en el recipiente dedicado a tal menester.
Avergonzado, cerré la revista no sin antes y con sumo cuidado, meter en el frasco parte de tamaña inundación y devolverla a su correspondiente lugar.

Cuando llegó la fecha en la que tenía que saber los resultados de la analítica, cual fue mi sorpresa al comprobar que la clínica privada a la que acudí, estaba cerrada temporalmente. Quise saber la causa de aquel inoportuno cierre y se me encogió el alma cuando me informaron de que habían sido denunciados a sanidad por parte de un cliente que se encontró con ciertos documentos de los cuales no mencionaron el nombre y cuyas páginas fueron imposibles de despegar.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

ENCUENTRO FUGAZ

Ayer me senté en este banco a esperarte. Llegaste, te sentaste a mi lado, me miraste a los ojos y me preguntaste:

-¿Estás triste?

Una llamada a tu móvil interrumpió el momento. Te fuiste. Nunca supe tu nombre.

Hoy me siento en este banco a esperarte. Tal vez la suerte te traiga de nuevo.

FIN

Extraño tus ojos oscuros y brillantes

Extraño tus ojos oscuros y brillantes,
tu sonrisa cómplice y dulce.
Extraño mis sueños en los que mis manos,
se enredaban en tu cabello,
como una mosca en una tela de araña.
Extraño esos abrazos y besos soñados,
que me hacían entender
que yo no era uno, si no los dos a la vez.

No hay mañana
que de mis entrañas no surja
ese querer y no poder.
Querer estar a tú lado,
aunque me lo hayas negado,
con la duda de saber si conmigo solo has jugado.

No hay mañana en la que consiga
sacarme esa losa de encima, enorme, inmensa,
que aplasta mi corazón ya roto
y que va dejando los trozos en fina arena.
Arrastrándome invisible en medio de multitudes,
reprimiendo mis gritos de dolor
que intentan salir entre mis labios sellados.
Pero no les dejo, tengo miedo a oírlos.

Extraño tu voz cálida y clara,
tus risas pegadizas que alegraban mis días.
Extraño mis sueños en los que estaba a tu lado,
en una playa de fina arena, con las estrellas de compañeras,
con la luna llena iluminando tu piel mojada por las suaves caricias del mar.
Extraño todos esos sueños, por mi soñados,
que me hacían entender,
que yo no era uno, si no los dos a la vez.

martes, 17 de noviembre de 2009

Cada mañana salgo temprano de casa

Cada mañana salgo temprano de casa,
dejando tras mis pasos la soledad,
mi batalla perdida
y siento el rocío de otoño,
que se clava en mi piel
y en mi ropa.
Me gusta sentir esa humedad,
me gusta porque me da muestras de vida,
me gusta porque me acuerdo de ti,
tú, tan viva, tan alegre, tan refrescante,
como el rocío de otoño,
que se clava en mi piel.

Cada mañana salgo temprano de casa,
buscando algo nuevo,
buscando algo que no se lo que es
y siento el rocío de otoño,
que se clava en mi piel
y en mi ropa.
Como si de perfume se tratase,
disfruto de ese momento,
de ese aroma que me impregno
y que me recuerda a ti,
eres como el rocío de otoño,
que se clava en mi piel.

Cada mañana salgo temprano de casa,
necesito salir temprano, aún de noche,
para respirar aire fresco
y sentir el rocío de otoño,
que se clava en mi piel
y en mi ropa.
Es en ese momento,
que me siento cerca de ti,
es en ese instante,
que te echo de menos,
eres como el rocío de otoño,
que se clava en mi piel.

sábado, 14 de noviembre de 2009

ESTO NO ES POESÍA

Lo siento, no soy poeta.

Siento no poder describir tus ojos, aquello que me hacen sentir. Como fuegos de artificio llenando un cielo oscuro de luz y color. Cada mirada tuya es una explosión de pólvora que resuena en mi corazón. Pero siento no poderlo escribir con bonitas palabras.

Siento no poder describir tus labios, aquello que me hacen sentir. Como un manjar de reyes saciando al hambriento. Tus besos y tus sonrisas son el plato principal de mi menú diario que me da la energía necesaria para existir. Pero siento no poderlo escribir con bonitas palabras.

Siento no poder describir tus manos, aquello que me hacen sentir. Como delicada tela cubriendo un cuerpo desnudo. Tus caricias son el suave terciopelo que me hace entrar en calor y eriza mi piel. Pero siento no poderlo escribir con bonitas palabras.

Siento no poder describir tus sentimientos, aquello que me hacen sentir. Como el inmenso Sol dando vida a la vida. Tu amor es el rayo de luz que me despierta cada mañana. Pero siento no poderlo escribir con bonitas palabras.

Lo siento, no soy poeta.

viernes, 13 de noviembre de 2009

UN DÍA DE SUERTE

¿Qué probabilidad hay de que te toque la Euromillones?


Arturo se sentía el hombre más afortunado del planeta. Mientras bajaba del tren daba un repaso mental a su fantástico día. Aquella mañana sintió que algo le decía que hiciera una apuesta y le hizo caso a su instinto. ¡No lo podía creer! ¡Ahora era millonario! Pero ahí no se quedaba todo, cuando llegó a la oficina el director de la empresa lo esperaba con una sonrisa.
"-¡Arturo! Te voy a conceder ese ascenso que tanto estabas deseando. "

Abrió su paraguas, que por suerte se había dejado en la oficina hace unos días, nadie se esperaba una tormenta como aquella. Caminando hacia su coche Arturo no podía contener la risa. Se había armado de valor y en el trayecto de vuelta se acercó a esa mujer que le inquietaba y con la que coincidía todos los días. El viernes irían juntos a comer y tal vez con el tiempo se hicieran pareja.

Sacó las llaves de su coche viejo y se despidió de él con una burla. Alargo el brazo para abrir la puerta.


¿ Qué probabilidad hay de que te caiga un rayo encima?

lunes, 9 de noviembre de 2009

CAE LA NIEVE




PARIS, 1890

Eran las once y media de la mañana de un frío sábado de Enero. El cielo era gris, y se respiraba un aire helado y húmedo. El viento hacía mover las hojas de los árboles en el Bois de Boulogne. Encima del césped se había formado una fina capa blanca, que resbalaba al ser pisada. Pocos niños correteaban entre los matorrales. El parque era muy grande, con extensos espacios de césped y poblado con hayas, cedros, castaños y olmos.

De repente, aunque era de esperar, empezó a nevar, al principio con copos dispersos, que fueron haciéndose más y más grandes y densos, hasta que las motas blancas invadieron el paisaje gris verdoso. Con la nevada se iba difuminando el paisaje del parque e iban desapareciendo las pocas flores que habían, cubiertas por la nieve.

Madame Higgs permanecía quieta y en silencio, escuchando el ruido de la gente. A lo lejos se oían voces. Gente que pasaba por encima del puente del parque. También pudo oír el repicar de los cascos de los caballos, el crujir de las ruedas de los carruajes al pasar.

Pálida y seria, hablaba poco. Cuando hablaba lo hacía de manera incoherente y cuando le preguntaban que le pasaba ella decía que estaba cansada y que la música, el paisaje y el cantar de los pájaros era lo más detestable del mundo.

Se sentó en un banco un largo rato, hasta que su chaqueta negra quedó prácticamente blanca y empezó a sentir que el frío se calaba en su delgado y delicado cuerpo. Tras ayudarse con su bastón de cerezo se levantó y siguió caminando, acercándose a la salida del parque, donde la esperaba el carruaje para llevarla de nuevo a casa.

Al llegar a la puerta de salida se encontró sola. Miró a la derecha y a la izquierda pero no vio a la persona que la había acompañado hasta allí. No se inquietó y empezó a caminar, cogiendo el camino de la derecha. Perdida en sus pensamientos avanzaba paso a paso. De repente aparecieron lágrimas en sus ojos que se congelaban a medida que bajaban por su arrugada cara. Se encontraba sola y no recordaba donde estaba. Durante unos minutos no fue capaz de pensar en nada.

Anochecía. El cielo tenía el gris más pálido y triste que quepa imaginar. Ya no había brisa, y la nieve había empezado a cesar. Había espacios inmensos a derecha e izquierda. Pasó por el lado de una pequeña laguna. Sus aguas estaban llenas de desperdicios: astillas, heno, cáscaras de naranja… Por un momento se paró a contemplar el agua que brillaba gracias a una tenue luz de gas situada en el camino. Al mirar abajo se reflejó en ella. Pequeñas gotas de lluvia empezaron a caer y por unos instantes llenó sus pensamientos. Transcurrió media hora y Madame Higgs seguía en el mismo sitio, con la mirada perdida en la laguna. La lluvia la llenaba de sus propios recuerdos, la llenaba del sonido del piano que tantas veces había tocado.

Los pasos de otra persona se aproximaban por detrás de la anciana, con sigilo, para evitar asustarla. El sonido del caminar cesó, y una mano amiga le tocó la espalda y la abrazó.


_ Estaba muy preocupado madre. Hace tres días que andamos buscándola por toda la ciudad.
¿ Cómo está? ¿ Cómo se encuentra?
Madame Higgs lo miró, liberándose de su abrazo bruscamente, y repentinamente contestó:

_ ¿ Quién es usted joven?
El resto de aquel día lo pasó sumida en sus recuerdos.Y el año siguiente se volvió a perder en el Bois de Bologne en otro día gris de viento adusto.
________________________________________
La Enfermedad de Alzheimer, la causa más frecuente de demencia en los ancianos, es un trastorno grave, degenerativo, producido por la pérdida gradual de neuronas cerebrales, cuya causa no es del todo conocida.

sábado, 7 de noviembre de 2009

SIEMPRE SERÁS MÍA.

"Este relato es pura ficción. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia."

.
.
.
31-10-2009
.
Como cada tarde desde que se quedó en paro, Jùlia había salido a caminar. La ruta era sencilla, bajaba de su casa y cogía la Gran Avenida que llegaba hasta las afueras de la ciudad.
Se cruzaba con mucha gente: señoras mayores que enfundadas en sus más vistosos chándals y sus más cómodas zapatillas andaban como si el tiempo se fuera a agotar en segundos, ancianos que paseaban con las manos tras la espalda y con la cabeza gacha, jóvenes que se deslizaban graciosamente sobre unos patines, algún que otro perro desorientado... Pero aquella tarde era diferente, había amanecido nublado y la tarde no presentaba un aspecto mejor. La gente no se había animado a salir de sus casas, el viento era frío y caía una humedad que se dejaba ver en cada banco del recorrido. Sólo un anciano con las manos en la espalda y la cabeza gacha pasó por su lado. El hombre se paró un paso tras de ella.
.
-Buenas tardes señorita.
.
Jùlia tuvo que volver la cabeza y devolver el saludo.
.
-Buenas tardes.
-No es un buen día para salir a la calle.- El anciano pretendía iniciar una conversación, pero Jùlia no se sentía animada.
-Ya volvía a casa. Gracias.
.
El anciano agachó de nuevo la cabeza y siguió con su paseo.
.
Aquella pequeña interrupción en sus pensamientos la habían alterado un poco, se sentía incómoda, disgustada y notaba que su corazón le latía más rápido. El viento jugaba con las hojas, el tenue sonido que emitían hacía que Jùlia volviera la cabeza y mirara a lo lejos, sólo veía al anciano que se alejaba lentamente. Se sobresaltó cuando un pájaro voló cerca de ella disponiéndose a cruzar la carretera.
.
-"¿Pero que me está pasando? Vamos a ver Jùlia, tranquilízate mujer, no seas tonta."- Jùlia sonrió pensando que su imaginación le estaba jugando una mala pasada.
.
"No es un buen día para salir a la calle." Aquellas palabras le volvieron a su cabeza, quizá aquel anciano tuviera razón.
.
Siguiendo con su trayecto Jùlia se fijó en las puertas del cementerio, seguía abierto. Era normal, era vísperas de Todos los Santos. Le extrañó que la gente aún así no hubiera salido de sus casas para limpiar lápidas y llevar flores. Le inquietó que el cementerio se encontrara tan vacío. Miró a ambos lados de la carretera, no había ni un solo coche, y cruzó para entrar a echar una ojeada a los nichos. Entró en el cementerio, parecía que la gente ya había estado por la mañana, estaba limpio y el olor de flores naturales invadía el espacio.
.
-Buenas tardes señorita.
.
Jùlia se volvió sobresaltada. El encargado del cementerio le sonreía.
.
-Buenas tardes. No hay nadie, parece que la gente ha venido esta mañana.
-Sí, ha venido bastante gente. Ahora hace frío y no es un buen día para salir a la calle.
.
Jùlia se impresionó al escuchar estas palabras por segunda vez en poco menos de diez minutos. "Menuda coincidencia", pensó.
El encargado la miró con cara de preocupación, pero no hizo ningún comentario. Se rascó la cabeza y le siguió hablando:
.
-Decían que esta tarde podría llover, y mañana se espera una buena. Pero estoy seguro que habrá más gente que hoy.
.
Una anciana salió de una calle de nichos y se dirigió a la salida.
.
-Buenas tardes.
-Buenas tardes señora Luisa, ¿Cómo tiene la espalda?- Se interesó el encargado.
-Demasiada humedad Roberto, la humedad nos va a matar a todos.
.
- El cementerio cierra en una hora.-El encargado se dirigió a Jùlia.
.
Jùlia se alejó de ellos que continuaron hablando animadamente. Se adentró en los pasillos y observó las lápidas de los que allí yacían. Las inscripciones en ella sonaban en su cabeza como susurros. "Nunca te olvidaremos", "Descanse en paz", "Siempre entre nosotros". Una de las lápidas la hizo frenar en seco.
.
"Jorge Durand Erazo. 15-2-1976 · 25-7-2005"
.
Ella lo conocía, hacía mucho tiempo que él dejó la ciudad y le llegaron noticias de que se había suicidado, decían que entró en una enorme depresión y eso le llevó a quitarse la vida saltando desde la azotea de su edificio.
.
"Siempre serás mía." Recordó aquellas palabras, él se las dijo el día que ella lo dejó. Habían salido juntos durante dos meses más o menos, estaban en la misma clase en el instituto y el día de fin de curso ella decidió cortar con él. A Jùlia nunca llegó a interesarle realmente y pensó que era el momento adecuado para acabar con aquello, el fin de las clases.
"No es un buen día para salir de casa", oyó esas palabras de nuevo en su cabeza y un escalofrío recorrió su delgado cuerpo. Miró a su alrededor, el viento seguía moviendo las hojas según su voluntad y a lo lejos oyó como el encargado se despedía de la anciana. Nuevamente se sonrió. Se acercó a la lápida de Jorge, en su foto no estaba como lo recordaba, allí tendría unos diez años más. Pero vio que sus ojos la miraban fijamente, seguro que estaba mirando fijamente al objetivo de la cámara cuando se tomó la fotografía.
.
El viento sopló de nuevo con más fuerza, el frío se hizo más intenso y a Jùlia se erizó de arriba a abajo.
.
- Te dije que siempre serías mía.
.
Aquello no fue un recuerdo, no fue un susurro, no fue su imaginación. Jùlia sintió miedo, no tuvo fuerzas para girarse hacia la voz. Escuchó unos pasos que se acercaban, un joven elegantemente vestido se situó delante de ella. Jùlia no se atrevía a subir la mirada, veía unos zapatos negros muy bien pulidos y perfectamente acordonados.
.
-Jùlia, ¿Por qué lo hiciste?
.
Jùlia subió lentamente la mirada, aquel rostro lo conocía, aquellos ojos la miraban fijamente.
.
-Jorge...- Un hilo de voz salió de su garganta.
.
Su cara hizo la mueca de un grito, pero solo pudo emitir un leve gemido. Su tez blanquecina palideció, aquello no podía estar sucediendo. Sintió que sus piernas no le respondían y cayó de rodillas frente aquella aparición.
Jorge dio unos pasos hacia ella, se arrodilló y puso su mano helada en la mejilla de Jùlia.
.
-Ahora serás mía.- Dijo mientras le sonreía tiernamente.
.
Una lágrima se deslizó por su mejilla y llegó a la mano del espectro. Júlia sintió que se le escapaba la vida, sintió que su sangre se le helaba y que su corazón latía más lentamente.
.
-Ahora eres mía.- Le dijo dulcemente Jorge.
.
.
1-11-2009
.
El sol resplandecía como nunca. La Gran Avenida era un ir y venir de gente con ramos de flores de camino al cementerio.
.
-Buenos días señora Luisa.- El encargado del cementerio se acercó a una anciana.- ¿Cómo anda de la espalda?
-¡Ay! Roberto, hijo. Han habido días mejores.
.
La gente entraba y salía y muchos de ellos se saludaban y se paraban a charlar. Un anciano con las manos en la espalda y la cabeza gacha se acercó a una mujer que limpiaba con suma delicadeza una lápida.
.
-Buenos días.
.
La mujer no volvió la cabeza para devolverle el saludo.
.
-Buenos días.
-Ha salido un día hermoso para honrar a los muertos.
-Lo es.- Dijo la mujer sin muchos ánimos.
.
El anciano cruzó de nuevo las manos tras la espalda y siguió su camino. La mujer quedó en silencio, las lágrimas brotaban sin parar de sus ojos. Un hombre de pelo cano se le acercó y puso su mano sobre la espalda de la mujer.
.
-Nunca entenderé por qué lo hizo... Nunca.
.
El hombre la abrazó cálidamente y trató de consolarla.
.
-No te atormentes más, mujer.- Su voz sonó tranquila, pero sus ojos estaban llorosos. -Vámonos ya, aquí no podemos hacer nada.
.
La mujer asintió y cogidos de la mano se dispusieron a abandonar el cementerio.
.
El sol brillaba, y se reflejaba en aquella lápida que con tanto cariño había estado limpiando esa mujer.
.
.

"Jùlia Capdevila Nebot. 30-12-1976 · 19-7-2005"
.
.

jueves, 5 de noviembre de 2009

OTOÑO

Tap, tap, tap... Las gotas de lluvia sonaban al caer.

Nunca se preguntó por qué había llegado hasta allí, de haberlo hecho tal vez ahora tendría ya una respuesta. No le importaba, pero quizá todo tendría otro sentido, mejor o peor, pero diferente.
.
Sabía que había vivido lo suficiente para ver brillar el sol, oír los pájaros revolotear y cantar a su alrededor, sentir la brisa, la lluvia... Sin saber muy bien el por qué intuía que era el momento adecuado para dejar todo aquello. Ahora llegarían las lluvias fuertes, el frío, la nieve y los pájaros migrarían a otro lugar lejos de ella.
.
Una gota helada de lluvia recorrió todo su cuerpo, un leve escalofrío la erizó y de pronto sintió miedo. Había sido siempre tan feliz, no sabía que era experimentar ese sentimiento, era tan angustioso. Por un momento pensó en aferrarse a aquello que le proporcionaba vida.
No había vuelta atrás, había llegado el momento, era ley de vida, ya no volvería a sentir todo lo que sintió y ya nada tendría sentido. Miró hacia abajo y sintió vértigo, se mareó levemente y recuperó la calma. Las gotas de lluvia sobre ella le daban un aspecto lloroso y triste.
Solo hizo falta un suspiro y un suave soplo de aire para darle el empujón. Cerró los ojos y dejó caer su peso hacia delante. ¡Qué extraña sensación aquella! ¡Flotaba! El ligero viento jugaba con ella y la envolvía en un vaivén embriagador. De nuevo se sentía feliz. Era como un pájaro buscando un sitio para anidar entre los árboles.
.
Al final llegó al suelo húmedo y frío. Nunca la tierra había olido tanto a tierra. Suspiró, sonrió interiormente y quedó inerte formando parte de aquel manto de tonos cálidos que se creaba en otoño.
.
Tap, tap, tap... Las gotas de lluvia caían sobre ella.
El señor Sápez paseaba agitado su indignación por el jardín.Aquello no era justo.En absoluto.
De su garganta salían sonidos roncos que delataban su estado de ánimo,y sus ojos bailoteaban presos de los nervios que le atenazaban.
El mundo no funcionaba,no señor,cuando cualquiera podía herir la dignidad del señor Sápez y salise de rositas.
Los grillos entonaban su molesto y monótono cricri,mientras el señor Sápez pensaba que a quien le importaban aquellas ruidosas criaturas.A nadie
A nadie.
Una mariposa desprevenida paseó con elegante vuelo por delante de su cara.El señor Sápez no tenía hambre,pero su lengua húmeda y viscosa se desenrrolló en toda su longitud.Frrrlip,y la mariposa termínó en su estómago.
Claro,así se estaba poniendo.Nadie podría decir ni siquiera con la mejor de las intenciones que la figura del señor Sápez fuera digna de admiración.Su barriga ya hacía tiempo que había sobrepasado el término de oronda,lo que le obligaba a tener cuidado con sus saltos.
Si hubiese sido una rana seguramente no se habría puesto en aquel lamentable estado.Las ranas solían ser más afortunadas,pues nunca les faltaba un príncipe que las besase para conseguir a su princesa.
Nadie tenía nada que objetar a la piel húmeda,verde y resbaladiza de las ranas.En una ocasión incluso había visto cómo dos príncipes se peleaban para besar a la señorita Granotez.
Pero él era un sapo.
Un sapo con sobrepeso,además.
Y la única princesa que se le había acercado en su vida acababa de alejarse de él con un grito de repugnancia.
Era absolutamente injusto que la princesa que le había tocado en suerte fuese una pavisosa inculta e ignorante.
¿Asco?
El era un sapo decente,por el amor de dios,y un sapo decente no tenía porque tolerar las rabietas de una princesita consentida sin el menor sentido del decoro.
La furia del señor Sápez no disminuía,y sus patas se estiraron en la máxima longitud que su estomago le permitía para dar un salto sobre el seto que separaba el jardín del camino.
¿Asco?
Si de él dependiese,aquella gazmoña princesa se quedaría sin su príncipe azul.Sería la princesa descasada que...
Fue en ese momento cuando la bicicleta le pasó la rueda por encima mientras se oía un grito.
¡QUE ASCO!