
Quieren reprogramarla hacia atrás, dado su nivel de humanización.
Cuando activaron el plan de evacuación ella no abandonó su cápsula-vigía, cosa rara.
Mientras doscientas naves cruzaban las compuertas de emergencia vimos aquellos ojazos tras la claraboya, sin notar el asombro implícito hasta oír su dulce voz mil veces multiplicada:
-¡Que era de coña!
Y ahora reculan los perfeccionistas del psico-laboratorio.
Ya decía yo que faltaban naves tras el recuento una vez abandonada la nave nodriza.Creo que a Pep no lo veo entre los evacuados.No sé porqué será. :P
ResponderEliminarGenial micro.Se te dan muy bien.Congrats!!!
No te puedes fiar de unos ojos bonitos.
ResponderEliminarYo creo que con cambiarle las Duracel bastaba.
Bueno, en ese micro t'has pasao. ¡Qué bueno! ¡Cuánto llegas a decir en tan poco espacio!
ResponderEliminarFelicidades guapa. Muy bien.
Y me encanta, me da ideas. ¿Nos repartimos los kilos?
Teniente Ripley, colaboracionista.
Si es que son como niños,nunca están contentos con nada
ResponderEliminarPues yo la encuentro perfecta,sin el casi
Carmen
Que cachonda la androide esta!! Que caña de tía!!! jejeje
ResponderEliminarShemba
Si es que la perfección no existe!! Bueno, este relato casi casi lo es, como la protagonista, jeje
ResponderEliminarDarth
Jejeejejejejeje! Lo buena que está y lo de plástico que parece..
ResponderEliminarGalaxia.