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La presidenta del rellano.

(1)intelligentsia o, en caracteres castellanos, inteliguentsia (del Latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. El término ha sido tomado del ruso интеллигенция (transliterado como intellig(u)éntsiya), o bien del polaco. Los dos, a su vez, derivaron de la palabra francesa intelligence. Al comienzo, el término se aplicó en el contexto de Polonia, Rusia y más tarde, la Unión Soviética, y tuvo un significado más estrecho basado en la autodefinición de una cierta categoría de intelectuales.

domingo, 21 de marzo de 2010

LA ESENCIA DE LOS NIÑOS MUERTOS


LA ESENCIA DE LOS NIÑOS MUERTOS


-. Abran la 313, por favor.

Así empezó su primer día de trabajo el recién llegado José Velasco al psiquiátrico de Santa Ursulina de la Paz. Era un recién licenciado con ansia de ganarse un renombre y nada más hojear los informes de los internos, decidió que aquel caso era lo suficientemente interesante como para dedicarle sus recientes conocimientos sobre la mente humana. Quizá hasta podría hacer los incuestionables méritos como para que sus superiores le tuvieran en cuenta de inmediato y subir en rápida ascensión a un puesto más notable que el de simple evaluador de enfermos mentales crónicos e incomunicados por su posible peligrosidad.
Nada más abrir la puerta, el hedor a heces y orina le obligó a mostrar un rostro de evidente repugnancia, sin embargo hizo de tripas corazón y entró decidido a ejercer su labor, puesto que ese era su trabajo y antes que nada deseaba mostrarse ante los demás como un auténtico profesional, cosa que en ningún momento pusieron en duda los dos enfermeros que le acompañaban custodiando su seguridad personal.
La paciente de la 313 era una mujer de mediana edad llamada Claudia Agramunt, diagnosticada de esquizofrenia paranoide en un grado muy elevado que estaba en un rincón de la celda acolchada y embutida en una camisa de fuerza. Tenía el pelo grasiento y pegado a un rostro que antaño quizá fuera hermoso. No era esta su apariencia actual. Sus ojeras parecían moratones y estaba muy delgada a causa de su negativa en comer, por lo que era alimentada a la fuerza y con métodos no demasiado ortodoxos. Estaba temblando de pies a cabeza y empapada en sudor a pesar de la excelente temperatura que reinaba en el ambiente. En cuanto le vio se puso a la defensiva intentando levantarse visiblemente asustada. Su estado mental no difería mucho de algunos otros reclusos, sin embargo había algo en ella que la hacía diferente. Aquella paciente en su pasado ejercía la psiquiatría y eso hacía que su historial fuera único. Ahondar en la mente de un colega hacía que al Dr. Velasco le interesase especialmente, no tanto para dar un paso en favor de la ciencia sino por conveniencia y ambición personal.
Claudia Agramunt perdió la razón de la noche a la mañana supuestamente tras haber valorado a otro paciente hacía cosa de un año en el mismo centro y tras cometer varios e irreparables destrozos en los archivos del hospital, fue recluida en el mismo y encerrada en aquella celda a causa de su manifiesta violencia. En el informe constaba que a pesar de los tranquilizantes y antidepresivos que le suministraban, jamás dormía.

-. ¿Qué tal estamos hoy, Claudia? - Le preguntó de forma que pareciese rutinaria y a la vez profesional.

Ésta, al oír sus palabras, pareció tranquilizarse y mientras su boca adquiría una forma de grotesca y maliciosa sonrisa, le miró directamente a los ojos y susurró:
-. Tú eres nuevo,… verdad?

En aquel preciso momento hubo una reacción de sorpresa por parte de uno de los fornidos enfermeros.

-. ¡Es increíble! Es la primera vez que esta paciente habla desde que la incomunicaron. Debería usted hablar con el director general – Exclamó.

El doctor Velasco no estaba dispuesto a que nadie le pisara los méritos, así que su reacción fue de lo más contundente.

-. De eso nada. Yo llevo este caso y por lo tanto me hago responsable de él. Hagan el favor de retirarse. Yo me hago cargo – Ordenó contundentemente el ambicioso doctor.

-. Pero…
-. He dicho que yo me hago cargo. Si les necesito ya les llamaré. Esperen fuera.

Los dos enfermeros abandonaron la celda a regañadientes dejándole sólo con aquella paciente catalogada de peligrosa. Fue entonces cuando Velasco, poniéndose en cuclillas, empezó a interrogar con verdadero interés a Claudia.

-. ¿Deseas hablar conmigo, Claudia?
-. ¿Acaso serviría de algo? – Contestó ella burlonamente.
-. Estoy aquí para ayudarte.
-. Tú no puedes ayudarme. No sabes nada.
-. ¿Y según tú, que debería saber?

El rostro de Claudia se ensombreció de súbito desapareciendo aquella burlona sonrisa. Daba la impresión de estar aterrada.

-. ¡Los niños! – Dijo con voz entrecortada
-. ¿Qué niños? – Preguntó un sorprendido Velasco.
-. Los niños…Su esencia no desaparece cuando mueren. Se queda y dominan la relación del espacio/tiempo. Son los dueños de lo real cuando la irracionalidad nos traiciona. Sus inexpertas mentes nos manipulan al menor descuido. Por eso hay que estar atento, de lo contrario estás perdido.
-. Los niños cuando mueren van al cielo…
-. ¡Estúpido y engreído medicucho! No sabes nada. ¿Acaso ignoras que el cielo y el infierno no existen? – Vociferó visiblemente alterada.
-. No existe nada después de la muerte, pero ellos no lo saben y su esencia persiste. No, no es nada relacionado con Dios ni con el alma. Pero tú no puedes entender eso. No lo has vivido – Prosiguió.
-. Y tú si – Afirmó mofándose Velasco.

La sonrisa maquiavélica volvió al rostro de la desquiciada Claudia. Sus ojos se clavaron como agujas en los del inexperto doctor, desafiantes al igual que su peculiar propuesta.

-. Pasa una noche entera aquí y lo podrás comprobar por ti mismo.

Y diciendo esto, se sumió de nuevo en el estado catatónico en que había estado antes de la reciente visita.

Si hasta el momento se había interesado por aquel caso, la conversación mantenida no hizo más que aumentar su curiosidad, por lo que decidió visitar al director general, no para hacerle ninguna consulta en particular, sino para obtener información y sacarle más partido a lo que tendría que ser un dictamen que lo catapultara en rápida ascensión de cara a su carrera y verdaderamente lo que consiguió fueron unos datos bastante interesantes para alcanzar dicha meta.
En la misma celda había estado recluida una paciente de lo más peculiar y a la par con un historial muy triste.
Era un raro caso de esquizofrenia que afectaba a una niña de siete años. La esquizofrenia por regla general nunca se manifestaba en personas menores. Aquel era un caso aparte y más teniendo en cuenta de que quién la atendía era la persona que ahora ocupaba aquella acolchada habitación para casos extremadamente violentos. Lo más curioso del caso, es que aquella niña muriera de muerte súbita mientras había estado siendo dictaminada por la doctora Agramunt. Si conseguía más información por boca de la paciente, seguro que conseguiría su propósito. Era un reto que no quería dejarse perder.

Bajo sus órdenes, los enfermeros colocaron una cama con arneses en la habitación y tras haber despojado de la camisa de fuerza a la paciente, procedieron a atarla con firmeza para que no hubiese ningún altercado durante el experimento que quería realizar el doctor Velasco. Claudia por su parte no hizo ningún manifiesto ni ademán de rechazo ante aquella práctica. Seguía ausente de toda realidad.
Antes de que oscureciera, Velasco intentó en vano que Claudia respondiera a todas sus preguntas, sin embargo al ir apagándose el día, con sorpresa, un murmullo salió de la boca de ella.

-. No cierres los ojos – Dijo con voz cantarina.

Las horas pasaron y la penumbra empezó a invadir la celda. Los ojos de Velasco se empezaron a acostumbrar a aquella oscuridad y al mutismo de la paciente, mientras tomaba notas con una grabadora sentado en un rincón y apoyando la espalda en la blanda pared. El cansancio de una jornada laboral completa empezó a hacer mella en su físico cuando de pronto le pareció percibir algo anormal dentro de lo que ya no respondía de por sí a la normalidad en aquel lugar, situación y en aquellas intempestivas horas. ¿Era su mente o tal vez un producto de su progresiva pesadez en los párpados? La cuestión era que efectivamente una especie de oscura bruma comenzó a materializarse a medida que, lenta pero inexorablemente, avanzaba hacia él. A escasa distancia la difusa imagen empezó a cobrar sentido y de la misma manera en que a veces distinguimos imágenes en las nubes, la forma cándida de unos niños se materializó ante sí. Eran extraños, con los cabellos cubriéndoles parte de un rostro desquiciado por algún desconocido dolor psíquico. Sus bocas estaban abiertas de par en par y sus ojos parecían vacíos. Sus diminutos y etéreos brazos se alargaban amenazantes hacia él como si quisieran abrazarle y Velasco, en un ataque de pánico y a modo de defensiva, se tapó los ojos con las manos para no visualizar el terror que sentía en aquellos momentos de angustia. El alarido se oyó en todo el corredor de las celdas y risas burlonas de los reclusos en estas le precedieron.


-. Abran la 313, por favor.

Lo primero que observó, fue el rostro invadido por el pánico del paciente José Velasco. Estaba sentado en un rincón de la habitación, atado con una camisa de fuerza. Babeaba y todo su cuerpo bañado en sudor frío se convulsionaba con espasmos y temblores.
Tras una breve inspección ocular, llegó a la conclusión de que el paciente empeoraba paulatinamente y así se lo hizo saber a sus enfermeros acompañantes.

-. El paciente no mejora. Si no duerme, al final se van a resentir sus órganos vitales. Lleva ya demasiado tiempo en esta situación. Por favor, tomen nota. A partir de hoy se le va a aumentar en 5 miligramos su ración de ansiolítico para ver si así puede descansar satisfactoriamente. Es necesario que duerma.

-. De acuerdo, doctora Agramunt – Contestó el enfermero encargado – Tomo nota.

PEP TREMPAT

lunes, 15 de marzo de 2010

INSOMNIO


INSOMNIO

Hoy he vuelto a tener pesadillas en mis escasas horas de sueño.
Me paso las noches en vela desde hace bastantes meses, y a pesar de haber acudido al médico y de tomarme esas pastillas que me recetó, sigo con este insomnio que me atormenta y me deprime. De día no coordino bien debido al cansancio y cuando por fin llega la hora del tan ansiado reposo, no consigo cerrar los ojos y pasan ante mí imágenes que me aterran hasta el punto de creer que me estoy volviendo loco. Sin embargo no llego a entender el motivo por el cual me pasa eso.

Como casi cada día me levanto mucho antes de la salida del sol. Estoy muy cansado y ni siquiera me apetece afeitarme. De hecho, hace días que no lo hago y mi incipiente barba empieza a darme un aspecto de dejadez parecida a la de cualquier pordiosero de los que duermen en la calle. Lo sé porqué a tren de alba me he visto reflejado en el rostro de alguno de ellos que duermen en los rellanos de escaleras o en algún cajero automático envueltos en cartones y periódicos viejos, como el que me encontré ayer a las 4 de la madrugada en una de las muchas oficinas a las que acudo a esa hora para sacar el dinero necesario para pasar el día. No me gusta llevar encima demasiado en metálico por temor a que me asalten. A esas horas hay mucho delincuente suelto. Bandas de jóvenes “skin”, agresivos invaden las calles y a medida que pasa el tiempo la cosa empeora. Pasear se ha transformado en una auténtica aventura, pues a ello se le ha sumado gran cantidad de “yonkis” en busca de dinero para comprar su ración diaria. Inmigrantes sin sueldo en busca de algo que llevarse a la boca o simples ladrones que utilizan la violencia para sufragar sus gastos sin tener que trabajar. Una verdadera odisea circular por mi barrio a no ser que te confundas con ellos con un pasamontañas y armado con un cuchillo de amenazantes proporciones.

La misma rutina de siempre. Levantarme, vestirme, salir de casa con mis ojeras y mi viejo abrigo a esperar que el aire fresco me devuelva mi aspecto humano. Todo ello en vano, por supuesto. Sigo por las calles como alma en pena y a pesar de mi temor, insisto en ello día tras día intentando alcanzar una meta a la cual nunca llego. A pesar de mi cansancio, cada vez voy más lejos convencido de que cuando llegue la noche y después de mi horario laboral podré por fin descansar adecuadamente. Cada día lo mismo y todo resulta inútil…

El cajero automático no está vacío, casi como de costumbre. Abro la puerta y el hedor que desprende el adormecido bulto que yace en el suelo se me hace insoportable. Intento despertarle tocándole con la punta del pie y recibo un gruñido como respuesta. El apestoso indigente me obsequia con una burlona sonrisa, enseñándome sus podridos dientes y oliendo a vino barato. Al final desisto. Ya sacaré dinero mañana. Por hoy no lo necesito.

Sigo con mi paseo matutino y ahora me obstruye el paso una vieja prostituta salida de repente de un angosto callejón. Sus indecentes propuestas me asquean al igual que sus dientes manchados de carmín. Por un momento se me aparece la nauseabunda imagen del indigente del cajero y me deshago de ella sin ningún miramiento con repugnancia. ¡Mierda de sociedad….!

A las 6 de la mañana por fin encuentro una cafetería abierta. Busco en el interior del bolsillo de mi raído abrigo y encuentro la suficiente cantidad de dinero para un pequeño desayuno. No voy a pedir café. Sólo me faltaría añadir cafeína a mi organismo para que contribuyera a mi persistente insomnio. Una infusión y un bollo tienen que ser suficientes para la jornada laboral que pronto va a empezar. Mi falta de apetito hace que ni siquiera pueda terminarme tan austera comida. Pago en metálico y me dirijo a la fábrica.

La jornada laboral ha sido larga y pesada. Cuando recupero mi abrigo de la taquilla me siento agotado. Si sigo así me van a despedir. No me concentro y eso repercute en mi trabajo. Como casi cada día me convenzo de que una buena comida y una posterior siesta harán que me recupere, pero estoy equivocado. Cuando llego a casa me preparo una comida ligera que nunca termino y luego me siento en el sillón con la “tele” puesta para que me venga el sueño reparador. Me sobresalto y compruebo con cierta satisfacción que efectivamente he quedado adormilado por espacio de una media hora. No es que me sienta mejor, pero algo es algo. La “tele” nunca falla.

Debería hacer algo más de ejercicio de cara a la noche, pero me veo incapaz. Quizá sería conveniente volver a salir a pasear de nuevo. Observo con disgusto mi desgastado y viejo abrigo y me pregunto cual podría ser el motivo de que quiera seguir conservándolo y no me viene ninguno en mente. Raído y algo manchado ya va siendo hora de que lo jubile. Decidido, lo meto en una bolsa de basura, me pongo un grueso jersey de lana y salgo de casa con la firme determinación de sustituirlo por otra prenda. Cuando llego a la calle, tiro la bolsa que contiene mi ancestral prensa de invierno en un contenedor de basura y me dirijo a una tienda de deportes. Escojo un discreto pero holgado y cómodo anorak que está de rebajas. Pago con tarjeta de crédito y regreso a casa satisfecho de mi decisión.

Las horas han vuelto a pasar despacio, limpiando la casa, poniendo una lavadora y haciendo otras tareas domésticas hasta llegar a la cena. Como de costumbre no tengo hambre y tan sólo me contento con una sopa de sobre que me termino a duras penas. Vuelta a mirar la “tele” con la falsa esperanza de que me vuelva a quedar dormido. Están dando las noticias y como de costumbre son malas. La crisis, la guerra de Afganistán, un terremoto en Chile, los malditos políticos que no se ponen de acuerdo y el asesinato ocurrido esta madrugada de una prostituta y un indigente en un cajero automático. Los dos han sido degollados al parecer con un cuchillo de grandes dimensiones a manos de un individuo que ha sido filmado por la cámara de seguridad del cajero y que según parece llevaba un pasamontañas e iba vestido con un viejo abrigo.
¡Mierda de sociedad…!

Pep Trempat

lunes, 25 de enero de 2010

La despertà

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7.28 a.m.
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Estem tots fets pols, la nit ha estat llarga. Muntar una falla no és cosa fàcil, i damunt el crític un poc més i ens la fot. A punt i hora s'ha presentat el mamonàs.
Vicent, el president, està fet merda. S'ha sentat en la primera cadira que ha trobat buida des de que va acabar de sopar anit.
-Pep! Que no hi ha bunyols de figa?
-Bunyols de figa? A bones hores! Jo crec que el Joan s'els va arrear tots anit, abans d'anar-se'n al llit.
-Que cabró! Aquest no més sap vindre per a menjar i beure... Collons! No s'embruta el tio!
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Per a desdejunar ens passem la bota de mistela i li peguem mos als bunyols ja corretjosos d'aire. L'abundant oli gelat ens empapa els dits que en xuplem sense pensar-ho dos voltes.
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7.39 a.m.
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Els que allí estem ja tenim la nostra borsa de pólvora preparada. Enguany el Ximo s'ha lluït, el primer dia de festa i quasi que tenim la mitad de coets que una mascletà de València. Hui ens divertirem com a nanos.
S'obri la porta del casal i entra la fallera major amb dues dames. Pobreta, mira que és lletja però, duu tants anys a la falla que ja li tocava ser.
-Bon dia a tots!! Que bonica està la falla!! Quasi que podem traure un tercer, no?
-Jo diria que amb molta sort un quint i gràcies! Els dos primers ja sabem de qui són, dels que tenen la pela. I enguany la Mercé i els Quarts no han escatimat... ja vorem, ja vorem.
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7.52 a.m.
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Ens concentrem baix el monument. Enguany el ninot principal és una bella nimfa cavalcant un au fénix. Quant color hi ha en la plaça! Entre el ninot completament nu de Camps, tapant-se les vergonyes amb un gest propi del Gollum, i el ninot de "Sant Fabra" amb oració inclosa, tal Judes Tadeo; ens preparem per a començar la despertà. Les metxes ja estan enceses. A quatre carrers s'escolten els primers petards.
-Me cague en la mare que els ha parit!! Els de Sant Blai ja s'han tornat a adelantar... Aquestos sempre volen ser els primers en començar la festa!
-Pep! Al loro, que falten dos minuts. Tens la metxa a punt?
-Jo sempre tinc la metxa a punt maca, quan vulgues et faig una proba!
-Pep! Deixa'm a les xiquetes tranquil·les que me les revoluciones...
-Que més volguera ell!
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8.00 a. m.
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Ja comencem a encendre els falleros, els llancem sense miraments. Baix d'un cotxe al que li salta l'alarma, dins de l'alcanterillat. El Ximo aguanta la tapa del contenidor, mentre el Vicent tira un boletó encés a dins... com ens vinga la poli ens la carreguem.
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El soroll ens deixa mitg sords però, podem escoltar la persiana d'un segon pis alçant-se.
-Fills de puta! Fiqueu-vos els petardos pel cul! Mal parits!
-Ves-te'n a pastar fang!
-Cabrons!
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No hi ha dubte. En l'ambient ja es saboretja la festa. Ja són Falles al barri.
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La despertà
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7.28 a.m.
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Estamos todos hechos polvo, la noche ha sido larga. Montar una falla no es cosa fácil, y encima el crítico un poco más y nos la jode. A última hora se ha presentado el mamonazo. Vicent, el presidente, está hecho mierda. Se ha sentado en la primera silla que ha encontrado vacía desde que acabó de cenar anoche.
-¡Pep! ¿Qué no hay buñuelos de higo?
-¿Buñuelos de higo? ¡A buenas horas! Yo creo que Joan se los arreó todos anoche, antes de irse a la cama.
-¡Qué cabrón! Este solo sabe venir para comer y beber... ¡Cojones! ¡No se ensucia el tio!
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Para desayunar nos pasamos la bota de mistela y le pegamos bocado a los buñuelos ya correosos de aire. El abundante aceite helado nos empapa los dedos que chupamos sin pensarlo dos veces.
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7.39 a.m.
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Los que allí estamos ya tenemos nuestra bolsa de pólvora preparada. Este año el Ximo se ha lucido, el primer día de fiesta y casi que tenemos la mitad de cohetes que una mascletà de València. Hoy nos divertiremos como nanos.
Se abre la puerta del casal y entra la fallera mayor con dos damas. Pobrecita, mira que es fea, pero lleva tantos años en la falla que ya le tocaba ser.
-¡Buenos días a todos!¡Que guapa está la falla! ¡Casi que podemos sacar un tercero,¿no?
-¡Yo diría que con mucha suerte un quinto y gracias! Los dos primeros ya sabemos de quienes son, de los que tienen la pela. Y este año la Mercé y els Quarts no han escatimado... ya veremos, ya veremos.
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7.52 a.m.
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Nos concentramos bajo el monumento. Este año la figura principal es una bella ninfa cabalgando sobre un ave fénix. ¡Cuánto color hay en la plaza! Entre el ninot completamente desnudo de Camps, tapándose las vergüenzas con un gesto propio del Gollum, y el ninot de "Sant Fabra" con oración incluida, tal Judas Tadeo; nos preparamos para empezar la despertà.
Las mechas ya están encendidas. A cuatro calles se escuchan los primeros petardos.
-¡Me cago en la madre que los parió! Los de Sant Blai ya se han vuelto a adelantar... Estos siempre quieren ser los primeros en empezar la fiesta!
-¡Pep! Al loro, que faltan dos minutos. ¿Tienes la mecha a punto?
-¡Yo siempre tengo la mecha a punto guapa, cuando quieras te hago la prueba!
-¡Pep! Déjame a las niñas tranquilas que me las revolucionas...
-¡Qué más quisiera él!
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8.00 a.m.
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Ya empezamos a encender los falleros, los lanzamos sin miramentos. Bajo un coche al que le salta la alarma, dentro del alcanterillado. Ximo aguanta la tapa del contenedor, mientras Vicent echa un boletón encendido dentro... como nos venga la poli nos la cargamos.
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El ruido nos deja medio sordos, pero podemos escuchar la persiana de un segundo piso levantándose.
-Hijos de puta! Meteos los petardos por el culo! Mal paridos!
-Vete a pastar fang!*
-Cabrones!
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No hay duda. En el ambiente ya se saborea la fiesta. Ya son Fallas en el barrio.
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*No existe una traducción adecuada. Literalmente "Vete a amasar barro", podría sustituirse por "Vete a la mierda".

NO FUE CULPA MIA

NO FUE CULPA MIA

Un leve susurro hizo que me despertara sobresaltado.
No había nadie en la habitación y sin embargo mi corazón latía desmesuradamente, como si un peligro invisible se fuera a materializar. Sudoroso me levanté con el alma en un puño y me dirigí al cuarto de baño. Estaba convencido de que mi subconsciente me estaba gastando una broma pesada.
Contemplé por unos segundos mi imagen reflejada en el espejo y no pude por menos que proferir un grito de angustia al comprobar mi desmejorado rostro y el sentimiento de culpa que se reflejaba en él.
Lo que estaba viendo no era mi cara de joven rebelde con aires prepotentes típicos de la juventud, si no el rostro envejecido de una persona que sufre anímicamente el proceso de un deterioro involuntario. Inmediatamente me froté la cara con agua para comprobar que volvía a la realidad, pero ésta no cambió en absoluto si no que el reflejo transmitió un claro empeoramiento.
Decidí que lo mejor era que me tocara el aire fresco del amanecer, por lo que me vestí y salí apresuradamente de mi apartamento. Cerré la puerta y me metí en el ascensor, en el cual la cruda realidad volvió a golpearme cuando en el espejo de éste regresó aquella imagen grotesca y desconocida para mí. No era yo, era mi caricatura.
Cuando por fin llegué a la salida del edificio, inspiré profundamente para calmarme sin conseguirlo y observé alarmado como mis manos seguían temblando. ¿Qué me estaba sucediendo?
Metí mi mano en el bolsillo buscando las llaves del coche y luego recordé. Fue como si una bofetada me volviera de golpe al mundo real. Regresé de nuevo al edificio y bajé los escalones que conducían al garaje de dos en dos. Cuando por fin llegué a la altura pertinente, todo empezó a cobrar sentido y unas incontenibles ganas de llorar me invadieron. Pude comprobar el estado del parachoques y la rotula del cristal delantero.
No fue culpa mía, fue del éxtasis y de la mezcla del Red Bull con vodka. Y de aquel anciano que cruzó el paso cebra en el justo momento en que yo circulaba a alta velocidad.

domingo, 24 de enero de 2010

REFLEXIONES SOBRE UNA CRISIS SALVAJE

Según un vaticinio de la confederación de Cajas de Ahorros, la economía Española no recuperará niveles óptimos de progreso por lo menos hasta dentro de unos 8-10 años teniendo encuenta el lastre que suponen los más de 4 millones de parados que hay en España.
Este panorama es poco alentador, por que España se ha descolgado del progreso al menos en la zona Euro.
Mi pregunta sería ¿como es que en los años buenos del boom inmobiliario?...no se hizo nada para vigorizar la economía del país, solo nos hemos dedicado a engordar las cuentas de cuatro mangantes, los de siempre.
Lo que más me preocupa es que como todos sabemos, las crísis económicas son cíclicas, cada 10 años más o menos se provoca una crísis con lo cual para cuando España logre estar a la altura de otros países Europeos , nuevamente nos veremos implicados en una nueva crisis sin casi haber superado la anterior.
Esto es terrible por que en vez de progreso, los politicos solo nos traen miseria, con una derecha reaccionaria y una izquierda totalmente fuera de contexto y sin ideas en la coyuntura actual.

viernes, 22 de enero de 2010

La lógica de un sueño.

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Anoche fui feliz paseando entre las algodonadas nubes. Aunque el agua me llegaba a la rodilla y mi paso era lento y costoso.
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Cada vez que adelantaba una pierna la arena me engullía, cuando me llegaba hasta la cintura logré aferrarme a una cuerda. Bajo de mi estaba el abismo y mis brazos no aguantaban ya mi propio peso.
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Subí la cabeza y estabas allí. Me diste la mano y me ayudaste a subir fácilmente los escalones que nos separaban. Sonreíste, me diste un abrazo y yo te cogí un dedo, mi pequeña mano junto a la tuya era la mano de una niña, papá. Andamos por aquel campo de tulipanes y la gran puerta se abrió dejando entrar una inmensa luz.
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Bajé del coche y los fotógrafos se abalanzaron hacia mi. Corrí para escapar de aquello, aquel oscuro y húmedo callejón estaba solitario, tan solo un gato lo cruzada. Sus delicados pasos hacían sonar las notas del piano desafinado por el que andaba.
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Tras el piano había un gran salón, miles de personas bailaban un vals, en medio de todos aquellos uniformados militares estaba él. Vino hacia mi logrando esquivar todas las maletas que estaban tiradas en la terminal. Me cogió por los hombros y me dio un beso en la boca.
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Cerré los ojos, el sonido de las olas del mar rompiendo en la playa nos acompañaba. Cuando los abrí ya no estaba, pero su lado de la cama seguía caliente.
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lunes, 18 de enero de 2010

VARIAS MENTES EN MI INTERIOR



5 de Enero,año 2054

-Hola chico.Soy el doctor Straub.Veo que ya te has despertado.
Tienes que saber que hay 1500 voltios conectados a tu cuerpo por si decides escapar, y que en mi mano derecha está la palanca que los activa.También decirte que te he puesto una cánula en la yugular por donde puedo inyectar una cantidad de líquido letal en cualquier momento, solamente pulsando este botón.Las cadenas que te sostienen a la silla son muy fuertes y dudo que las puedas romper .Yo te veo bien, tu solo puedes ver mi silueta a causa de esta luz que te ciega los ojos.

-¿Por qué me ha atado así?¿Por qué actúan sus compañeros como si me tuvieran miedo?
¿Qué hacen todos detrás de este cristal salvo usted?

-Mira chico.Puedes dejar de fingir.Sabemos perfectamente quien eres .Sabemos que fuiste creado en el laboratorio del doctor Stan, especialista en genética.Sabemos que posees el mismo gen que Richard Kellerman, uno de los asesinos en serie más mortíferos de la historia.Sabemos que estos genes han estado mezclados con genes de otros asesinos y tratados de manera tal que ahora posees sus memorias y recuerdos.Sabemos que aunque no has salido nunca del laboratorio tus intenciones no pueden ser buenas, y queremos estudiarte.

-Muy bien.Veo que no puedo escapar pero no esperen que les cuente en qué estaba trabajando Stan estos últimos días.¿Quieren saber que pasa por mi mente?Yo se lo cuento.Mis memorias incluyen solamente asesinatos y sangre…muchos más crímenes de los que se atribuyeron a Kellerman.Me pregunto porqué me tienen aun aquí sabiendo el peligro que hay.No entiendo porqué no me han matado teniendo la ocasión.¿Quieren saber quien soy?¿Cómo llegué a ser como soy?¿Que pasaba por la mente de los asesinos cuando cometieron sus crímenes?
No tienen ni idea de lo que corre por mi mente…ja ja ja ja ja ja ja…
Pero ustedes…¿han matado alguna vez a alguien? Creo que no.Estúpidos.
Mmmmm…matar a un hombre.Las memorias son tan claras que las puedo sentir como si hubieran pasado hace unos instantes, como si yo mismo las hubiera vivido.Las vidas que Kellerman se llevó por delante.Otros que mataron antes que él también los siento,también los veo…están en mi memoria.Oh que placer me da sentir y recordar todo aquello.
Aunque aún no he experimentado el placer de matar con mis propias manos.¿Realmente me hará sentir tan bien como me siento al recordar? Oh…es claramente un placer intoxicador.Puedo saborearlo como si hubiera sido yo el asesino.Pero nada…nada me excita más que pensar en el placer que sentiré cuando cometa mi primer crimen.Mmmm…pensar en el miedo reflejado en la cara de la víctima…en sus ojos en el momento en que decida llevarme su vida…que momento más íntimo y fantástico.Clavarle cuchillos.Uno a uno, poco a poco, para saborearlo mejor.Mirar como la sangre fluye por sus venas y en sus ojos la esperanza que le perdone la vida.¡¡¡Oh que placer!!!
Solo hay una manera de experimentar este placer...matando.Sé que quiere matarme después de estudiarme.Dr.Straub…pero le prometo una cosa.Antes de que esto acabe uno de nosotros dos conocerá el placer de matar.Y le llevo ya una larga ventaja en métodos.

6 de Enero, año 2054

Telediario de las 15h
El doctor Straub junto con su equipo de científicos han sido encontrados asesinados en el laboratorio en el que estaban trabajando.Se desconoce lo ocurrido.Las autoridades saben que estaban trabajando en algo importante pero nunca se informó al gobierno, por lo que la policía anda completamente a ciegas.Lo único que han podido saber por unas marcas encontradas en el suelo es que alguien pudo escapar del laboratorio.
Les mantendremos informados.Eso es todo por hoy.

sábado, 16 de enero de 2010

Vivir en un cuento

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..........Lejos, muy lejos, más allá del horizonte, más allá de las montañas y de los abismos. En un lugar recóndito y escondido, donde sólo puede llegar nuestra imaginación. Se alzaba un reino de gran riqueza y poblado por gente feliz.
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..........Los ejércitos de lanzas y flechas, de caballeros a caballo, de armaduras y de espadas no sabían lo que era un guerra desde hacía décadas. No derramaban sangre, ni morían por su patria. Los mercaderes comerciaban con lana, carne,pescado fresco, fruta de temporada y productos artesanos. Nadie pasaba hambre, nadie pasaba frío, nadie lloraba por sentirse desamparado.
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..........Desde la ventana de palacio, en lo alto de la montaña, tras los cristales nuevos, la princesa observaba la actividad. Los niños jugaban y corrían por las calles de piedra, las mujeres conversaban y reían formando corrillos en la plaza, mientras, los hombres lo hacían en las tabernas frente a una jarra de cerveza. La princesa suspiró, se trenzaba su largo pelo dorado y luego lo destrenzaba para volverlo a trenzar. Estaba pensativa y su cara reflejaba melancolía.
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-Padre. ¿Qué hay tras el bosque?
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-El horizonte, hija querida.
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-Padre, siempre dice lo mismo. Tras el horizonte hay algo más, lo sé. Viene escrito en los libros que guarda en su biblioteca y que no deja leer al pueblo llano.
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-Hija, ellos no saben leer... Y tú no deberías hacerlo.
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-Deberían aprender... Deberíamos crear escuelas para que los niños crecieran con sabiduría.
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-Los niños aprenden en los talleres, las niñas aprenden de sus madres. Los que no, saben ya usar la azada. El hijo del tabernero ya sabe destilar la malta...
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-Esa no es la sabiduría a la que me refiero y usted lo sabe... Yo me refiero a ir más allá, a sacarles de la ignorancia.
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-Hija. No sabes lo que estás diciendo. ¿Quieres que los mercaderes abandonen el pueblo y se vayan a otras ciudades? ¿Quieres que los soldados mueran en combate? ¿Quieres mendigos y prostitutas llenando las calles? ¿Quieres que el pueblo se rebele contra tu padre? ¡Eso es lo que traería la verdad! ¡Más allá del bosque no hay nada! ¡No existe nada! ¡Mi reino es el mundo! Quítate esas ideas de la cabeza, ya sabes como acabó tu madre por decir esas falacias al pueblo...
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-Padre. Es usted un asesino y vivirá con ello hasta el día de su juicio final. Vivirá una mentira ante todos y fingirá ser feliz, pero nunca lo será. Mi madre nunca fue una bruja y usted la acusó de ello. Usted encendió la hoguera que acabó con mi ser más querido. ¿Pretende hacer lo mismo conmigo? ¿Es así como va a callarme y seguir engañando a su pueblo? Obligándoles a vivir en la ignorancia, siendo felices por no saber la verdad. ¡Es un tirano!
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..........La sonrosada mejilla de la princesa se enrojeció por el dolor, una lágrima caía por su rostro.
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-A partir de hoy no saldrás de tu habitación. No habrá más libros. Y te prohibo que hables con nadie. Es eso o la hoguera.
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..........La gran puerta de madera maciza se cerró tras el rey, su sonido se escuchó por todo el palacio. La ventana se abrió con sigilo, la princesa sacó su torso a la calle y gritó. Empezó a narrar lo escrito en los libros, el futuro que había escondido tras los árboles, los reinos que existían en un mundo que se expandía más allá del horizonte.
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..........El atardecer era cálido, el ambiente era irrespirable por la humedad. La gente se aglomeraba en la plaza que había sido cubierta por adoquines venidos de ningún sitio. Las carretas iban cargadas con troncos y leña.
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..........El lejano reino, de más allá del horizonte, más allá de las montañas y de los abismos, aquel anochecer perdió un rayo de esperanza. Perdió su futuro y su supervivencia.
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Colorín, colorado. Este cuento se ha acabado.
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jueves, 14 de enero de 2010

EL RESIDENTE

Capítulo I


25 de Abril de 1997

Al señor Rhys lo dejaron un 21 de Diciembre justo al lado de la puerta de la entrada de la residencia. Llevaba unos zapatos negros , que no limpiaba desde hacía ya mucho tiempo. Traje negro, camisa blanca y una corbata maltrecha y mal anudada. Sus cabellos grises, rizados y largos estaban medio atados con una goma en la parte baja de su nuca. Tenía una poblada barba larga, nariz prominente y gruesas gafas que escondían unos pequeños ojos tristes de color gris…totalmente vacios de alegría. Al sembrar una indiferencia indescriptible hacia la ternura y el amor que tantas veces habían intentado darle, solamente había recogido soledad, y su vida no había sido sencilla de ninguna de las maneras.
Cogió la chaqueta del asiento de atrás y también su ordenador. Se apeó del coche y abrió el maletero para sacar todas sus pertenencias…una maleta y un par de cajas que depositó en el suelo húmedo… eso era todo. T oda una vida metida en dos minúsculas cajas y una maleta rota. En pocos segundos el conductor del vehículo, sin mediar palabra y mirándolo solamente de reojo, arrancó el coche y desapareció calle abajo.
Gareth Rhys se quedó quieto unos instantes, mirando a su alrededor. Entonces encendió un cigarrillo y se lo llevó a la boca. A la tercera calada lo tiró en un rincón , aún encendido. Cogió sus cosas y se dispuso a llamar a la puerta del que sería a partir de entonces su nuevo hogar.

Capítulo II

“ No me gusta nada esta habitación, ni la señorita tiquismiquis que me ha acompañado hasta ella. Tiene demasiada luz, bajaré un poco la persiana.
Hay una cama individual en el fondo, al lado de la ventana. La colcha es marrón oscuro, al menos esto si me gusta. La mesita de noche es demasiado grande. No necesito tanto espacio. Y el armario empotrado. Con lo poco que me gustan a mí los armarios empotrados. Y menos los que tienen tres puertas… Odio los números impares. Las cortinas verdes. A quien se le ocurre poner cortinas verdes en una habitación, vaya mal gusto. Pfffff, y la alfombra... Nunca había visto una alfombra tan fea en mi vida.
Ahora mismo quitaré este cuadro de la pared. Un cuadro con árboles y un río de un tal Ódena. Le diré a la tiquismiquis que se lo lleve. Me gustan las paredes vacías.
No, si ya te digo yo que en que antro me he metido. Las paredes son tan finas que oigo la tele y la voz de una mujer en la habitación de al lado. Seguro que es una vieja cotorra y chafardera donde las haya. Vaya mierda de sitio, con el dinero que me va a costar cada mes. He tenido que vender mi casa para poder venir aquí, y ya me arrepiento. Si mi hijo no me hubiera obligado a coger la incapacidad y hubiera dicho que no puedo estar solo ,aún podría estar viviendo en mi casa, a mi manera, a mis anchas…pero esta mierda de enfermedad cada día me cabrea más. Se me agarrotan las manos y el temblor solo se me pasa un poco a la media hora de tomarme la pastilla. Al rato vuelven los temblores y me quedo tan agarrotado que hay días que no puedo ni coger el vaso y llevármelo a la boca. Puta enfermedad de los cojones.
Voy a ver que tal es el lavabo, aunque estoy seguro que tampoco me va a gustar. Mierda de sitio, mierda de vida.

Capítulo III


El tap-tap-tap de una máquina de escribir había despertado temprano a Gareth Rhys, que a las ocho ya se encontraba en el comedor de la residencia delante de un plato de tostadas con mermelada y un café con leche que le había traído una de las trabajadoras de día.
Interrumpió sus pensamientos el rítmico cloc-cloc de unos zapatos de tacón que se acercaban por su espalda. Buscó en el interior de su americana y sacó la pitillera y extrajo un cigarrillo. El áspero aroma llenó el comedor y se dispersó por el efecto de un ventilador que había en el techo. Se fumó el cigarrillo entero aunque fue avisado que no se permitía fumar. Una vez reducido a una hebra lo apagó con el dedo previamente humedecido con saliva.

_ Usted debe ser el señor Rhys – alguien dijo desde su espalda- ¿puedo sentarme con usted?

Miró a la sonriente anciana que estaba con una plata con su desayuno entre las manos.

_ Haga usted lo que le dé la gana señora- dijo él sin tan siquiera mirarla, pensando que esta respuesta la ahuyentaría.

La señora Briggs, que así se llamaba, se sentó en la misma mesa, delante de él sin perder la sonrisa. Durante un momento el señor Rhys estuvo demasiado aturdido para imperar sobre su cuerpo que retrocedió con la silla ante lo que en el primer momento le pareció un espantapájaros animado. Bien vestida sí, pero parecía como si se hubiera echado la pintura en la cara con una brocha .

_ Señor Rhys, me llamo Laura Briggs, y soy la vecina que da pared con pared a su habitación. Solamente quería presentarme y preguntarle si le he despertado o molestado esta mañana con la máquina de escribir. Verá, es que soy escritora y estoy a punto de publicar mi cuarto libro. No me gusta usar ordenadores, soy una negada para ello, por lo que sigo usando mi antigua máquina.

Garteh Rhys respiró hondo, e intentando ser cortés le respondió:

_ Si señora, me ha despertado el estruendo de su maquinita. Espero que mañana empiece usted a trabajar más tarde. Perdone pero ya he acabado mi desayuno. Le invito a que siga en esta mesa todo el tiempo que le haga falta. Voy a pasear por el jardín un rato y le agradecería que no me siguiera. Quiero estar solo.

Laura se quedó con la boca abierta, no medió palabra y siguió comiendo su desayuno, esta vez sin sonreír.

Capítulo IV


El sol había perdido su influencia sobre el aire aquella mañana del 10 de Enero de 1998, y hacía mucho frío. En los árboles que se veían a través de la ventana no había hojas .Al horizonte había un pequeño resplandor variopinto que imponía una alternancia de rojo y púrpura en las nubes que posiblemente traerían nieve a lo largo del día.
Gareth Rhys bajó temprano al comedor como de costumbre. Cada mañana Laura se sentaba en la mesa con él, después de dar paso a un “buenos días señor Rhys” que nunca recibía respuesta alguna. Pero ella insistía cada día con su sonrisa incansable.
Aquel día Laura no se había presentado al desayuno, cosa que , aunque a él mismo le pareció extraño, inquietó al señor Rhys.
Después del desayuno subió las escaleras poco a poco, ya que aquel día tenía las piernas muy agarrotadas debido a la enfermedad de Parkinson que cada vez se lo ponía todo más difícil. Avanzó por el pasillo parando de vez en cuando a descansar y se detuvo delante de la puerta de Laura. Le entró una sensación desagradable cuando vio que la puerta estaba abierta .
Laura estaba tumbada en el suelo boca arriba y seguía envuelta en su camisón y su bata. Respiraba con la boca entreabierta y con dificultad. La depositó en el sofá, con la espalda recostada contra el apoyabrazos. Pareció que Laura respiraba con más facilidad aunque aun estaba inconsciente, y salió de nuevo al pasillo para pedir ayuda. Los dos médicos de la residencia no tardaron en llegar y le pidieron al señor Rhys que por favor esperara fuera.
Bajó las escaleras después de recoger una pequeña caja de su habitación. Con el corazón encogido se dirigió a la sala de estar y escogió el sofá del rincón para estar solo. Abrió la caja y empezó a contemplar una fotografía tomada en los años cincuenta. Había en la foto dos personas jóvenes mirándose enamorados, abrazados, con un fondo maravilloso en blanco y negro. Giró la fotografía para ver una nota escrita por él mismo en tinta negra :

“ María, la tristeza de tu muerte me ha hundido por completo. Te quiero. Gareth”

Siguió sentado en el sofá durante dos horas, con los ojos cerrados y la fotografía en la mano.
A las dos de la tarde el señor Rhys fue llamado para ir a comer. Guardó la caja en la habitación y pasando por delante de la puerta sintió un nudo en la garganta .Se dirigió al comedor y se sentó en la misma mesa de siempre.
Por detrás oyó el cloc-cloc de unos talones y se levantó con súbita rapidez. Ahí estaba Laura, recuperada de lo que había sido un desmayo debido a sus problemas respiratorios. Le cogió aquellas suaves manos aterciopeladas y durante unos instantes cerró los ojos .Sintió deseos de besarla. Los dos se miraron durante un momento no muy largo mientras al señor Rhys le invadía una sensación de extraña irrealidad. La sonrisa de Laura invadió el comedor y se fundieron en un gran abrazo seguido de un beso. Gareth Rhys sonrió por primera vez desde hacía veinte años.



viernes, 8 de enero de 2010

He matado a quince


Esta mañana he matado a quince.Me he levantado con la vena asesina y no he podido controlarme.He salido a la calle y he empezado a matar a todas las que se aproximaban a menos de un metro.No soporto que se me acerquen.No soporto que me miren y que me observen.No soporto sentirlas cerca.Ayer maté solamente a dos y las dejé tiradas en el suelo, a merced de quien quisiera recogerlas.Golpeé a varias dejándolas medio muertas en las aceras, en medio de la calle,en las cunetas.Las pegué sin piedad, sin ni siquiera mirar si eran jóvenes o viejas.Sin pensar que aun tenían una vida por delante.Y la verdad es que me siento orgulloso de lo que he hecho.Me siento aliviado y me entran ganas de seguir mañana.Mañana mataré a más, a todas las que pueda.Estas malditas moscas me tienen harto.