
Eric, ya había desayunado y se estaba poniendo la chaqueta para irse a trabajar, de repente oyó un tremendo estruendo, los cristales de la ventana del comedor cayeron al suelo, su gato, Mok, que estaba acostado sobre el sofá, había salido huyendo de estampida.
María, que era su pareja, salió de la habitación, muy asustada, llevaba varios cortes por todo el cuerpo, ya que los cristales de la ventana de la habitación le habían caído encima. María, con la voz entrecortada musitó: - ¡¿Qu...é h...a pasa...do?!
La escena era dantesca, un atentado se acababa de llevar a cabo, el coche de un reconocido político había estallado, en sus bajos llevaba una bomba lapa, fue al segundo de arrancar el vehículo cuando la bomba explotó. El político murió en el acto, su cuerpo salió despedido y despedazado a varios metros del coche.
Eric, se asomó por la ventana, vio una gran humareda y un coche que ardía, más allá a lo lejos, divisó lo que a él le pareció parte de un cuerpo. Un intenso malestar se apoderó de él, la nausea fue inmediata. Vomitó.
María se acercó a Eric y lo acarició. Se hablaban, pero no se oían, ya que el estruendo los había dejado sordos momentáneamente.
Al poco llegó la policía, las ambulancias y los periodistas. Mucho revuelo, en pocos minutos.
Eric salió de la vivienda a pedir ayuda para María, ya que los cortes aunque no eran profundos, de ellos manaba gran cantidad de sangre. Enseguida la atendieron.
Él solo llevaba unos pequeños cortes en las manos, que se los había hecho al asomarse a la ventana con los cristales rotos.
La policía le preguntó que si había visto algo desde la ventana, Eric, sólo respondió que él era el guardaespaldas de aquel político, y que si no estaba con él, era porque el político se había negado a que lo acompañara al primer mitin de la temporada. Según el político, que imagen de seguridad iba a dar, yendo acorazado de guardaespaldas.
A la policía no le cuadró su historia, ¿a dónde iba entonces? No tenía ninguna otra obligación, es más, en su teléfono móvil había varias llamadas del político reclamando su presencia en el vehículo. Era un activista de E.T.A., de los que están sin fichar. Había caído como un pardillo, el mismo había apretado el botón que hizo estallar el coche.
María, estaba perpleja, nunca hubiera pensado que Eric, fuera un terrorista.
Mok, el gato, tardaría varios días en volver al domicilio, el animal estaba terriblemente asustado.








