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La presidenta del rellano.

(1)intelligentsia o, en caracteres castellanos, inteliguentsia (del Latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. El término ha sido tomado del ruso интеллигенция (transliterado como intellig(u)éntsiya), o bien del polaco. Los dos, a su vez, derivaron de la palabra francesa intelligence. Al comienzo, el término se aplicó en el contexto de Polonia, Rusia y más tarde, la Unión Soviética, y tuvo un significado más estrecho basado en la autodefinición de una cierta categoría de intelectuales.

viernes, 21 de enero de 2011

PREÁMBULO



Hace días que le estoy dando vueltas y por fin me he decidido a contarlo todo. No es que me quiera esconder de nada, pero lo sucedido ha cambiado mi vida por completo. Todo empezó aquella mañana de aquel maldito abril, en que coincidí con mi viejo amigo Miquel y decidimos tomarnos juntos una copa en un bar cercano a la empresa donde estaba trabajando, mientras hacía un pequeño paréntesis.

El hecho de que me contara su historia no me sorprendió, dada la circunstancia de que lo conocía desde hacía mucho tiempo y sabía de sus indecorosas aficiones. Miquel era el típico Don Juan que a pesar de estar casado con una magnífica mujer, parecía que en su vida no hubiera otra meta que la de conquistar a todas las mujeres atractivas que se le cruzaran en su camino, con la única finalidad de llevárselas a la cama. Me caía bien, pero cuando empezaba a jactarse de sus conquistas, en vez de darme envidia, lo que conseguía era cuestionarme si en su empeño no se escondía algún trauma o complejo.

Nuestra última conversación, o quizá debiera decir monólogo ya que no paró de hablar sin que yo pudiera objetarle nada, derivó inevitablemente hacia su reciente aventura amorosa.

-. Tío, me estoy agenciando a una casada que está de muerte. Lo más curioso del caso es que según dice, la complazco más yo que su marido a pesar de ser mucho más joven. Se ve que a la pava le va la marcha y las cosas que le hago no las consigue de su pareja. Ayer mismo la dí por detrás. Parece que eso le gusta pero el cornudo del marido no se lo hace y bla, bla, bla…

Seguí escuchando sus bravuconadas sin inmutarme ni molestarme en cuestionar cuanto de verdad había en su relato, hasta que llegó a su desenlace final.

-. …y va la tía y me dice que todo lo escribe en su diario personal. Anda que como lo encuentre el cabrito, menuda la que se va a liar.

-. ¿Me estás diciendo que escribe sus infidelidades en un diario íntimo? – Le pregunté sorprendido.

-. Pues sí. Hasta me lo enseñó y todo. Naturalmente no pone mi nombre, pero parece un libro” porno” con todo lujo de detalles. El otro día la dejé agotada y mientras dormía le eché un vistazo. Algo de lo que leí, decía más a menos eso:

Por fin he conocido a la persona adecuada para mi preámbulo. Es curioso que después de tantos años de casada no me diera cuenta de lo que me satisface en realidad. Puede que tenga algo de masoquista, no lo sé, pero si sé que según que prácticas sexuales un poco dolorosas me causan mayor placer que las convencionales. Naturalmente lo he ido descubriendo poco a poco gracias a mis recientes relaciones con ese pedazo de carne que tiene mi anónimo amante, que no mi amor verdadero con el que deseo saciar mi verdadera fantasía. Tendré que ir pensando en el divorcio.”

-. Vamos a ver…- Exclamé dubitativo – ¿Me estás diciendo que tú te la tiras, pero que en realidad ama a otra persona y que ésta no es su marido?

-. Bueno, según parece es así. A mi eso no me importa. Yo lo único que quiero y según parece Claudia también, es simplemente follar.

Aunque la conversación me empezaba a asquear, no pude evitar sentirme sorprendido cuando pronunció aquel nombre. Yo conocía a una Claudia y esperaba que no fuera la misma persona.

-. ¿Cómo es esa chica? ¿No tendrá por casualidad un caballito de mar tatuado en la base de la nuca? – Le pregunté con el alma en vilo.

-. Pues sí... ¿No me digas que la conoces? – Contestó sorprendido.

Naturalmente que la conocía y enseguida me asaltó una especie de amargor en la boca que provocó mi súbita puesta en pie de la silla del bar y mi marcha de allí sin despedirme de mi amigo. Ni siquiera tuve tiempo de ver la cara de sorpresa, ni de responder a su pregunta acerca de lo que me sucedía.

Puse el coche en marcha de inmediato, mientras meditaba sobre las cosas que me había contado con anterioridad mi esposa refiriéndose a su inseparable amiga. Mis sospechas me asustaban mientras me dirigía a mi casa en una hora en que yo tenía que volver a mi trabajo y mi mujer debía de estar tomando el té en su compañía.

Aparqué detrás del vehículo cuyo dueño ya conocía y me dirigí a la puerta de entrada con sigilo, procurando no hacer ruido al abrirla.

Pude oír perfectamente los gemidos provinentes de la habitación y con el alma en un puño, deseando que mi sospecha fuese infundada, abrí la puerta de golpe.

Lo que vieron mis atónitos ojos aun ahora lo tengo grabado en mi mente y no creo que pueda olvidarlo jamás.

Claudia con los ojos cerrados y el rostro desencajado, emitía lastimosos lamentos de dolor, al tiempo que en la cara de mi esposa se describía una mueca de intensa lujuria mientras tenía su mano derecha hundida hasta la muñeca en el esfínter de su amiga.

martes, 18 de enero de 2011

ANECDOTAS EN EL AUTOBÚS


El mundo es realmente curioso, bajo el prisma de el tiempo que paso trabajando en el bus.



Tengo anécdotas a millares para contar pero sería muy largo de contar, la gente dentro de este medio de transporte es muchas veces egoísta, mal educada y muy poco simpática.

Por lo general mi jornada dura no menos de 8 horas, hay que tener en cuenta que la peculiaridad de un transporte se escapa a un horario exacto.

Recuerdo una vez que entró una señora toda cachonda y simpática;subió con unos ánimos inusitados y me dijo que iba al baile de la plaza Levante.Allí los Sábados de la época estival se celebra un baile para la 3ª edad en plan kiosco de músicos y mucha animación.El caso es que la señora subió, me pago su viaje y hasta ahí llegó la situación.

Luego de pasar unas horas de mi jornada, a eso de las 21:30 que es cuando finaliza el baile , se hace una cola en la parada del bus y en esto que veo a la señora en cuestión.

De repente se pone delante del bus a bailar muy animada, me mira ...yo sentado en mi puesto, yo pasando de ella por que después de horas de conducción no estoy para faraláis.Como vio que pasé de ella,se decide a subir de regreso a su casa y me indica si le puedo inclinar el bus que está muy cansada y le duele una pierna .

No veas que ganas de reír me entraron, useasé...la muy ....ahora está cansada y quiere subir al bus cual invalida...¡un jamón! pensé, si ha estado toda la tarde de farra bailona y ahora está como está, ¡que se vaya a vacilar a otro lado!.

lunes, 17 de enero de 2011

EXPERIENCIA SEXUAL PRIMERIZA "I"


EXPERIENCIA SEXUAL PRIMERIZA (I)

De jóvenes todos cometemos locuras, especialmente el lo que al sexo se refiere y pocos somos lo realmente sinceros a la hora de contar nuestras experiencias frustradas. Las primerizas, raramente salen bien y la que os quiero narrar no fue una excepción.

Éramos tres amigos que debíamos rondar los 16 años y nuestra testosterona nos salía por la orejas a borbotones. Esa peculiaridad no era en absoluto propiedad nuestra, pues también por parte del sexo femenino existían “algunas” chicas que, o bien liberales o bien calientabraguetas, deseaban bajo riesgo de perder su imagen de moral intachable, experimentar nuevas sensaciones. No había muchas que mostraran esa imagen abiertamente y las pocas que lo hacían, tenían muy mala reputación.

La “Morena” era una chica algo mayor que nosotros en todos los aspectos. Era guapa y de rostro tostado, motivo por el cual ostentaba ese mote. No era así el resto de ella. Más alta y más gruesa de lo normal, su actitud era siempre descarada, maleducada y provocadoramente escandalosa, por lo que tenía la fama de acostarse con quién más le hacía la rosca. Ignoro si eso era cierto o no, pero la cuestión fue que entre los tres decidimos que nos la agenciaríamos de una manera u otra, de la misma manera que otros alardeaban de haberlo hecho.

Un sábado por la noche pusimos en marcha nuestro plan, que no era otro que el de llevárnosla al catre entre los tres. Nos reunimos en el bar de costumbre y allí estaba con sus maneras fuera de lo que podríamos llamar moralmente normales, dejándose meter mano por cualquiera de los parroquianos, entre bromas y risas histéricas. Sus carcajadas siempre hacían acto de presencia ante cualquier insinuación por muy indecente que esta fuera. Miguel, el más lanzado de los tres, fue el encargado de convencerla para que se sentase con nosotros y de invitarla al primer cubata, cosa que aceptó de inmediato. A ese le sucedieron varios más hasta que estuvo lo suficientemente ebria como para desinhibirse por completo y así estar a tono para nuestro morboso propósito o eso al menos era lo que creíamos.

Por aquel entonces, en los fines de semana mis padres salían con otras parejas amigas a cenar en algún que otro restaurante y regresaban bastante más tarde de lo habitual, por lo que disponía de varias horas para que nuestra aventura sexual se realizara en mi casa sin sorpresas desagradables de por medio. Además, mi habitación juvenil de paredes cubiertas de pósters, era grande y poseía un buen equipo de música para el ambiente adecuado y también un surtido mueble bar para las ocasiones propicias que hasta el momento nunca habían llegado. A la hora prevista ya estábamos los cuatro dispuestos al desmadre. Ella con claros síntomas de embriaguez y nosotros visiblemente excitados.

Después de innumerables magreos, bromas indecentes y otro cubata más a añadir a los que ya llevaba ella encima, pasó el primero de los percances. Entre risas, Juan, el más joven de nosotros y también el más primerizo, fogosamente la tendió en mi cama. Accidentalmente a ella se le cayó el vaso en el suelo, rompiéndose en mil pedazos. Mientras yo iba a por una fregona y un cubo para limpiar el desastre, Juan ya había empezado a sobarla con tal ímpetu, que no logró controlar una eyaculación precoz siquiera antes de acabar de desnudarla y él de quitarse los calzoncillos. Las risas se sucedieron mientras él se retiraba avergonzado hacia el baño para limpiarse. Cabe decir que quién más se reía era la “Morena”.

Entonces llegó mi turno. No me anduve por las ramas y enseguida me puse encima de ella, empalmado como el campanario de la catedral y sacando de su cubículo dos enormes tetas que como trasatlánticos en un muelle pequeño, abarcaban toda mi vista y los cuales empecé a manosear y besar con gran entusiasmo. En aquel preciso momento me vino a la mente cierta imagen de la película Amarcord de Fellini. Cuando quise pasar a la siguiente acción, me percaté de lo húmeda que estaba. Grave error el mío cuando comprobé horrorizado que la humedad no provenía de la excitación como yo creí entonces, si no de su menstruación, bastante abundante por cierto. Eso me cortó de inmediato las alas, y más al comprobar que tanto mis sábanas como mi mano habían sufrido las consecuencias. Me retiré frustrado con el campanario derrumbado mientras ella seguía riéndose a causa de la situación y de la enorme cantidad de alcohol injerido.

Miguel, el más salido de los tres, puso bien claro que aquella peculiaridad no le importaba en lo más mínimo y ocupó mi lugar sin ningún escrúpulo, besándola en la boca apasionadamente. Eso ocasionó que con la que llevaba encima la chica, le viniera una arcada y le vomitara en la misma boca ocasionándole tal asco que él hizo lo mismo dejándolo todo perdido. Ante tamaño desastre, no pudimos hacer otra cosa que llevarla al baño con la intención de limpiarla y que Miguel hiciera lo mismo. Al no tenerse casi en pie, la tuvimos que llevar a rastras con tanta mala suerte que pisó uno de los cristales del vaso roto con anterioridad, que había quedado camuflado en el suelo, causándole un corte que aunque no muy profundo, sí exageradamente sangriento como para dejar el corredor con un escalofriante reguero.

Ya en el baño, pasamos a acabar de desnudarla del todo, cosa que ni tan siquiera habíamos logrado en la cama y pasar seguidamente a ducharla. Mientras uno la sujetaba para que no se cayera, otro le echaba agua templada. Nos faltaba Miguel que estaba también intentando quitarse toda la porquería de encima en el lavabo, y al ser sólo Juan el que la sostenía, ésta acabó resbalando y en un vano intento de mantenerse en pie, se agarró a la cortina de la ducha arrancándola de cuajo.

Al final logramos medio adecentarla, colocarle una tirita en la herida y lograr que se despejase un poco. Les rogué a mis amigos que se la llevaran de allí, pues mis padres estaban a punto de regresar y así lo hicieron.

El piso olía a vómito, a alcohol y a sexo. Mi cama estaba hecha un desastre y yo ni siquiera sabía dónde buscar sábanas limpias, el corredor estaba lleno de sangre y el cuarto de baño parecía una batalla campal. Cuando se abrió la puerta y aparecieron mis padres, yo quise hacerme invisible pero no fue necesario. Enseguida sonó el teléfono y antes de que mi madre pudiera preguntarme nada, la jodida vecina ya le había informado de todo, pues en casa en vez de paredes parecía que hubiesen láminas de cartón y hasta se podía oír el respirar de unos y otros. Desgraciadamente se me había olvidado ese pequeño detalle.

Estuve un mes sin poder salir de casa, con la fulminante e inquisidora mirada de mi madre acompañándome y la sonrisa burlona mal fingida por debajo de la nariz de mi padre. Cuando por fin pude volver a reunirme con mi peña, regresamos al bar y nada más entrar, la “Morena” y un numeroso grupo de hombres que parecían estar esperándonos, dieron rienda suelta a sus carcajadas humillantes delante de nuestros estupefactos rostros de adolescentes frustrados. A partir de aquel día tuvimos que cambiar de lugar de encuentro.

(Nota)Este relato está basado en hechos verídicos….en parte…o no.

FANTASÍAS DE UN CACHONDO TÍMIDO


Cuando nací debí de ser muy mamón, me refiero a que me gustaba tomar teta, tengo constancia por referencias de mi amatxu.
Al ir creciendo este deseo se fue incrementando, claro está que cambió la manera de desearlo, ahora nacía en mi el deseo de descubrir otras tetas.Pero tenía aún 12 años y esas tetas no llegaban, así que como sería por instinto, doña manuela se aliaba con la revista LIB y pasabamos buenos ratos. Seguí creciendo en años y en ganas, esas protuberancias de mis delirios que no llegan, me gustaban grandes y turgentes, las chavalas de la calle eran por mis lentes fotografiadas con tierno respeto, pero es que el instinto reina en mi testa.
Tardaron algunos años esos pechos en aparecer en mi vida, llegaron sin avisar y que sorpresa más grata.Se quedaron en mi entrorno, pero esa historia si que es para mi curriculum privado.

viernes, 14 de enero de 2011


Bilbao es una ciudad que no tiene par.Es una ciudad que casi tocando el mar no lo necesita, su carácter abierto hace las veces de puerto de mar.Nuestra ría, es la arteria que vertebra la vida de sus habitantes, gente hospitalaria y amable, algo fría a veces por que ya sabemos que el clima condiciona el carácter de un pueblo.

Nací en Bilbao, orgulloso de ello no cambio mi "Botxo" por nada del mundo.Cuando veo otras grandes ciudades siempre me digo:

-Como mi Bilbao nada es igual



Bilbao tuvo un pasado industrial, sus calles, su clima impregnado de humo, ese "txirimiri" casi perpetuo, nada es igual hoy en día.Hoy tenemos una ciudad limpia, bella y moderna, aún recuerda su pasado que nunca ha
de olvidar, los Bilbaínos somos gente que sabemos correr con los tiempos.

TXEMI

domingo, 9 de enero de 2011

EL ORGASMO (Relato erótico)


EL ORGASMO (Relato erótico)

Le pidió que se mostrara pasiva y aceptó.

Completamente desnuda en la cama empezó a sentir el cosquilleo de aquellas manos que, temblorosas, le acariciaban todas las partes erógenas de su cuerpo con suma delicadeza. Era una sensación placentera a la cual no estaba acostumbrada. De las manos, aquel elegante y fornido personaje, pasó a utilizar la lengua que empezó recorriendo el lóbulo de sus orejas, humedeciendo sus sonrosadas mejillas hasta instalarse gentilmente entre sus labios. Quiso abrir la boca para degustarla pero desistió en el momento que él abandonó el lugar para dedicar aquella dulce tarea en otra ubicación. Sutilmente le empezó a lamer el cuello mientras descendía despacio hasta depositarse en sus senos, los cuales iba alternando en breves espacios de tiempo y paladeando con la boca aquellos erguidos pezones a causa de la gran excitación a la que estaban sometidos. A parte, aquellas grandes manos también seguían acariciando sin parar otras zonas con mucho cuidado y evidente excitación.

Lentamente, aquella sensación tan agradable fue bajando por su cuerpo, deteniéndose en el ombligo para pasar después a la acción en su palpitante clítoris que en segundos se irguió duro como un diminuto y amenazante pene. Sus fluidos sexuales hicieron acto de presencia enseguida, a la par que empezó a emitir apagados suspiros de intenso placer. Deseaba fervientemente que aquel hombre la poseyera de inmediato, mas la promesa le impedía cualquier tipo de expresión. Ese era el trato. No podía hablar y mucho menos moverse.

Involuntariamente su cuerpo fue sacudido por pequeñas y placenteras descargas de una especie de corriente eléctrica que hacía aumentar el ritmo de su respiración, al notar cómo aquella lengua se introducía lenta pero inexorablemente en su vagina. Hubiese querido rogarle, suplicarle que completara el tan anhelado acto sexual hasta terminarlo, que la penetrara violentamente y que pusiera de una vez por todas, un final a aquella especie de deliciosa pero también embriagadora tortura que la quemaba por dentro. Sin embargo aquel hombre insistía en su paciente y delicada tarea con entusiasmo, haciendo alguna que otra pausa, para que ella no entrara en el clímax al que sin lugar a dudas acabaría llegando.

En un momento dado, una perla de sudor apareció en su frente, mientras su cuerpo empezó a sentir pequeñas convulsiones que no pudo evitar. Ya no aguantaba más. Estaba a punto de sucumbir al inevitable orgasmo. Sus jadeos aumentaron de ritmo en el mismo momento en que fue penetrada súbitamente y con la facilidad que otorga una buena lubricación natural y sin productos artificiales.

En breves instantes sus cuerpos se unieron piel con piel y cual erupción volcánica, después de unas pocas embestidas, los dos se sintieron transportados hacia una nueva y embriagadora dimensión. El éxtasis fue largo y muy intenso, cosa que hizo incumplir su promesa, mas ahora ya no importaba. El acto había sido consumado con suma satisfacción por ambas partes.

Mientras soportaba el peso de aquel musculoso cuerpo encima de ella, casi inerte, pensó que se sentía llena, exultante de una sensación que no tenía desde hacía mucho tiempo. Aquello fue lo más parecido a la felicidad que sintió en años.

Quedó unos momentos sumida en un sueño placentero del que no quería despertar, sin embargo al poco rato notó cómo había desaparecido aquel peso que la oprimía sin molestarla, y al abrir los ojos, descubrió con cierta tristeza que aquel hombre había desaparecido de la habitación dejándola sola y a oscuras. Mecánicamente su brazo se dirigió hacia la pequeña lámpara, apretó el interruptor y una tenue luz rojiza la devolvió a la realidad. Se levantó con la intención de meterse debajo de la ducha, no sin antes percatarse del dinero que había encima de la mesita de noche, y su mente sufrió un pinchazo de dolor al comprobar que nada había cambiado. Pensó que quizá aquello se repetiría en un futuro próximo y el sentimiento de esperanza mitigó un poco su tristeza. Era la primera vez que tenía un orgasmo satisfactorio desde que ejercía la prostitución.

viernes, 7 de enero de 2011

Cruda realidad


Eran las ocho de la mañana de un martes. Nada hacía presagiar lo que ocurriría durante esa mañana.

Eric, ya había desayunado y se estaba poniendo la chaqueta para irse a trabajar, de repente oyó un tremendo estruendo, los cristales de la ventana del comedor cayeron al suelo, su gato, Mok, que estaba acostado sobre el sofá, había salido huyendo de estampida.

María, que era su pareja, salió de la habitación, muy asustada, llevaba varios cortes por todo el cuerpo, ya que los cristales de la ventana de la habitación le habían caído encima. María, con la voz entrecortada musitó: - ¡¿Qu...é h...a pasa...do?!

La escena era dantesca, un atentado se acababa de llevar a cabo, el coche de un reconocido político había estallado, en sus bajos llevaba una bomba lapa, fue al segundo de arrancar el vehículo cuando la bomba explotó. El político murió en el acto, su cuerpo salió despedido y despedazado a varios metros del coche.

Eric, se asomó por la ventana, vio una gran humareda y un coche que ardía, más allá a lo lejos, divisó lo que a él le pareció parte de un cuerpo. Un intenso malestar se apoderó de él, la nausea fue inmediata. Vomitó.

María se acercó a Eric y lo acarició. Se hablaban, pero no se oían, ya que el estruendo los había dejado sordos momentáneamente.

Al poco llegó la policía, las ambulancias y los periodistas. Mucho revuelo, en pocos minutos.

Eric salió de la vivienda a pedir ayuda para María, ya que los cortes aunque no eran profundos, de ellos manaba gran cantidad de sangre. Enseguida la atendieron.

Él solo llevaba unos pequeños cortes en las manos, que se los había hecho al asomarse a la ventana con los cristales rotos.

La policía le preguntó que si había visto algo desde la ventana, Eric, sólo respondió que él era el guardaespaldas de aquel político, y que si no estaba con él, era porque el político se había negado a que lo acompañara al primer mitin de la temporada. Según el político, que imagen de seguridad iba a dar, yendo acorazado de guardaespaldas.

A la policía no le cuadró su historia, ¿a dónde iba entonces? No tenía ninguna otra obligación, es más, en su teléfono móvil había varias llamadas del político reclamando su presencia en el vehículo. Era un activista de E.T.A., de los que están sin fichar. Había caído como un pardillo, el mismo había apretado el botón que hizo estallar el coche.

María, estaba perpleja, nunca hubiera pensado que Eric, fuera un terrorista.

Mok, el gato, tardaría varios días en volver al domicilio, el animal estaba terriblemente asustado.

lunes, 3 de enero de 2011

Se fue

Tenía 15 años, estudiaba conmigo en un instituto de formación profesional en una conocida ciudad. No tenía padre ya que éste había fallecido cuando ella tenía cinco años, de un cáncer de pulmón.

Un día, con toda la normalidad del mundo, nos dijo al pequeño grupo de compañeros que nos juntábamos cada día con ella en el recreo, que al día siguiente iría a hacerse unas pruebas ya que el médico le había detectado dos ganglios en un pulmón. No le dimos más importancia, nadie echó cuentas de aquello, ni tan siquiera ella.

Todos pensamos que sería cuestión, en todo caso, de que extirparán esos ganglios y que en pocos días volvería a clase. Pero no fue así, a los pocos días, se nos comunicó que en las pruebas habían detectado cáncer. Estaba situado justamente entre el pulmón y el omoplato.

Fui a verla al menos en tres ocasiones. La última, fue la peor, su delgadez, su peluca, y su respirador. Su madre me lo advirtió antes de entrar en la habitación, que me sorprendería y así fue.

Lloré mucho al salir de aquel hospital.

Murió.

Donde quiera que estés, que sepas que te echo de menos.

sábado, 1 de enero de 2011

CELEBRACIÓN DE FIN DE AÑO








Junto con mi esposa decidimos que este fin de año lo celebraríamos solos, prescindiendo de los amigos que solían acompañarnos siempre en tan señalada fiesta. La decisión fue tomada por motivos de comodidad. No nos apetecía pasarnos la noche bailando, sudando y bebiendo, y que a la vuelta nos parara la policía para hacernos una prueba de alcoholemia que casi seguro daría positiva, así que reservamos mesa en un restaurante cercano, con la consabida cena de Nochevieja y las posteriores uvas para celebrarla en la intimidad.

Nos dijeron que fuéramos puntuales, pues en esa noche el tiempo de cenar era el predeterminado para llegar al punto de las 12 de la noche y escuchar las campanadas. Y así lo hicimos. A las 9 de la noche ya estábamos sentados en la mesa, preparados para que nos sirvieran los suculentos platos, cuyo precio no era nada barato, por supuesto. Un entrante a base de un pica-pica que consistió en unas tostadas de queso de cabra con mermelada de higos, otra tostada con jamón ibérico de bellota, una brocheta de carpaccio de langostinos, vieiras a la plancha que a mi esposa le dieron repelús y comió sólo una, salmón marinado con unas hierbas sospechosas y brandada de bacalao. De segundo yo escogí un filete de ternera con paté de hígado de pato muy crudo y mi esposa un rodaballo que según ella no sabía a nada. De postres una especie de lingote de chocolate con avellanas muy empalagoso y helado de coco. Vino, cava y un café muy malo.

A las 10’30 de la noche ya estábamos los dos frente a frente aburriéndonos como las vieiras injeridas, faltando más de hora y media para que nos pudiéramos comer las 12 uvas y hacer entrada al año nuevo como es de costumbre. Ni siquiera podíamos fumarnos un cigarrillo para alargar la espera, pues estaba prohibido y si querías hacerlo en la calle, sonaba una especie de alarma puesta adrede para que los clientes no se marcharan del restaurante sin pagar. Ni siquiera pudimos enviar mensajes telefónicos a nuestros amigos, deseándoles una feliz entrada de año, ya que no había cobertura.

Al final optamos por marcharnos ante la estupefacción de la dueña del restaurante y los demás clientes que también, aburridos, habían terminado de cenar e irnos a casa no sin antes reclamar las uvas y la bolsa cotillón. Por suerte nos esperaba una botella de cava en la nevera.

Al salir a la calle nos sentimos unos auténticos “frikis”, puesto que la ciudad estaba totalmente desierta. Todo el mundo estaría cenando a la hora adecuada excepto nosotros. Debo confesar que me sentí incómodo y asustado ya que podía esperarnos cualquier delincuente escondido detrás de algún portal, dispuesto a robarnos lo que llevábamos encima navaja en mano. Tampoco era nada consolador ver ningún coche policial circulando, puesto que seguramente y al igual que el resto de los mortales, en aquella hora estarían también cenando para después dedicarse a jorobar a los infelices borrachos que caerían en sus manos recaudatorias.

Aproximadamente a las 11 llegamos a casa, abrimos la botella de cava y bridamos a nuestra salud y porqué habíamos llegado sanos y salvos. Al cabo de una hora, nos comíamos las doce uvas escuchando las doce campanadas delante del televisor medio dormidos y atragantándonos por ser las uvas demasiado verdes. Abrimos las bolsas cotillón y lanzamos unas cuantas serpentinas a nuestras gatas que huyeron despavoridas, enviamos unos cuantos mensajes a nuestros seres queridos y seguidamente nos fuimos a la cama un poco derrotados

Y ahora, después de la resaca producida por el cava(Nos bebimos la botella entera), me pregunto: ¿Somos normales o el que está mal es el resto del mundo?

Lo más seguro es que dentro de un año, no nos moveremos de casa. Es más divertido.

Feliz 2011 a todos.